¿Se le puede llamar a esto un "bloqueo de escritor"? Porque bloqueo de blogger no suena para nada bien.
La importancia de estudiar
21 junio 2009
- Male, vos que estudiás...
- ¿Sí?
- ¿La luna es una estrella?
- ¿? No. Es un satélite.
- Ah...
(10 minutos después)
- Y decime...
- ¿Sí?
- ¿Cuál es la estrella más brillante del cielo?
- Venus.
- ¿Estás segura?
- Bueno, Venus es un planeta. La estrella-estrella más brillante es Sirio.
- ¡Eso, Sirio! ¡Es esa!
- ¿?
- ¿Ves todas las cosas que sabés por estudiar?
- ... ¿Para qué querías saber eso?
- Porque en la tele estaban diciendo que un futbolista está saliendo con una vedette y que había pedido que no dijeran el nombre... pero que era "la estrella más brillante del cielo". Y yo pensé en Silvina Luna. ¡Pero no! Era Jessica Cirio.
- ... Sí. Para eso sirve estudiar.
Publicado por Malena a las 9:11 PM 6 comentarios Enlaces a esta entrada
Fragmentos
18 junio 2009
Neurath, "Proposiciones Protocolares"
(el subrayado es mío)
"Desde un principio enseñaremos a los niños el dialecto universal purgado de metafísica como el lenguaje de la ciencia unificada históricamente transmitida (...) Carnap habla de un "lenguaje primario", al cual también caracteriza como un "lenguaje referente a las vivencias inmediatas" o "lenguaje fenomenalista". Él subraya que "en el estado actual de la investigación no puede resolverse aún el problema relativo a la caracterización precisa de ese lenguaje".
Estás observaciones podrían inducir a los jóvenes a la búsqueda de ese lenguaje protocolar; ello puede conducir fácilmente a desviaciones metafísicas".
¡¡¡...!!

¡METAFÍSICA!
¡Están haciendo la eme e te a efe i ese i ce a delante de los ene i eñe o ese!
¡¿Pero es que nadie - salvo Otto Neurath - piensa en los niños?!
¿Otra?
Immanuel Kant, Lo bello y lo sublime.
(aclaremos que es una obrita de juventud. Pobre Kant)
"El sentimiento de lo bello degenera cuando en él falta por completo lo noble: entonces se lo denomina frívolo. A una persona masculina de este género, cuando es joven se le conoce por un lechuguino; en la edad madura es un fatuo; y como lo elevado o sublime es más necesario que nunca en la vejez, resulta que un viejo verde es la más despreciable criatura de la creación"
¿Oíste, viejo que siempre está al lado del puesto de diarios? ¿OISTE? ¡¡LO DICE KANT!! ¡KAAAAANT!
Publicado por Malena a las 11:11 AM 5 comentarios Enlaces a esta entrada
Hugo Wast
13 junio 2009
De chica, (muy chica, aclaremos), tuve gran placer leyendo algunas novelas de Hugo Wast. No eran nada muy artístico y solemne que digamos, claro. Novelas juveniles, generalmente de amor, encrustadas en algún pedazo de historia argentina. La que recuerdo con mayor placer es Pata de Zorra. (También anda perdida por los recovecos de mi memoria una sobre exiliados argentinos que se hacen a la mar durante el gobierno de Rosas.)
Se trata de la historia de un estudiante del interior a principios de siglo. Estudia Derecho, y ha descubierto que no tiene posibilidades de aprobar la históricamente difícil "Derecho Romano". Esto se agrava cuando su tutor le informa que de no aprobar la materia, dejará de pagarle los estudios (que, para todo buen estudiante del interior, "la plata para los estudios" es la plata para alojamiento, libros que nada tienen que ver con la carrera y algunas salidas con amigos, como bien hemos aprendido los que nos fuimos del interior).
Ahora bien, ante este problema, nuestro protagonista encuentra una solución magistral: cortejar a la - feísima - hija (¿o sobrina? no recuerdo) del profesor de Derecho Romano. Claro que en esos momentos (estamos a principios de siglo), cortejar significa, sin más ni menos, planes de matrimonio. La historia se complica con la aparición de la sobrina (¿o hija?) del profesor - linda, rebelde, etc - que está comprometida con un viejo feo, y con los problemas que mete en el medio la ex novia del estudiante. Muchos, muchos, muchos líos.
Pero en definitiva, más allá del final esperable y feliz, es una novela entretenida, que te hace largar algunas carcajadas y que tiene un tono medio irónico que la hace muy disfrutable. Fue, junto con Momo y La Historia Interminable, uno de los libros clave de mi infancia.
Gracias a Pensamiento Argentino me enteró que mi inocente Hugo Wast, que entretuvo mis días pre púberes (y los de mis hermanos, por lo que recuerdo) también escribió El Kahal y el Oro, novela donde la ficción permite entrever la pérfida conspiración judía (siempre andan conspirando, esos) para quedarse con todo el capital de nuestros países sudamericanos. Será tarea de un valiente joven argentino el de desenmascarar a la nefasta organización. Todo eso se mezcla con una bellísima historia de amor, donde uno de los protagonistas - que, para su suerte, es solamente mitad judío, tiene rasgos arios y ha sido bautizado en secreto al nacer - descubre el milagroso poder de Jesucristo gracias al amor de una - bellísima, claro, y también casta - cristiana más ferviente que la Ligia de Quo Vadis.
A ello debemos sumarle su militancia férreamente nacionalista con tintes pro fascistas (aunque eso no es tan terrible si vemos que en la época, la mitad de los intelectuales miraban con buenos ojos al fascismo. Si el argentino típico recorre los nombres que coronan nuestras calles, podrá ver que buena parte de ellos militaron alguna vez en favor del Duce. Me refiero, entre otros, a Galvez, Rojas, Pizzurno, etc...), su apoyo a Uriburu, su desprecio por la democracia, y sus mensajes de que "a este país le hace falta mano dura". Wast terminó sus días escribiendo a favor del cristianismo y del hombre nuevo (ese que sigue sin cuestionar a su hombre elegido y que mata tranquilamente a todo enemigo del mundo bello y bueno que nos traerá).
Me siento como cuando descubrís que algún enfermo ha hecho pornografía usando a tus personajes favoritos de la infancia (los simpsons, el señor de los anillos, ¡hasta el autobús mágico! *). La infancia toma otro color cuando descubrís que uno de tus autores favoritos era un militante antisemita. Ahora tengo ganas de volver a mi casa en Mendoza para buscar sus libros y ver si hay algo que me permita rastrearlo.
Mamá, papá, ¡¿cómo es que nunca me avisaron de esto?!
Los dejo, que en diez minutos entro a rendir un parcial.
A propósito de eso: Estaba convencida de que el parcial era el sábado 20. Y estaba estudiando con toda la tranquilidad que nos da saber que faltan dos semanas para rendir. El miércoles a la tarde me enteré, en clase, que el parcial se había corrido para este sábado. ¡Me leí quince textos - incluyendo tres libros enteros - en dos días! Si me saco más de 7, es la prueba de que conmigo no hay remedio: soy, esencialmente, ñoñísima.
Deseenme suerte.
(¡Y a desenmascarar al pérfido judío capitalista y conspirador!)
(*) Tengo el link si a alguno le interesa.
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Galois
03 junio 2009
El genio matemático que a sus veinte años ya se había peleado con la mitad de las instituciones educativas francesas y había pasado bastante tiempo en prisión por disturbios políticos, murió en un duelo cuyos motivos tal vez nunca conozcamos.
Poco importa, a fin de cuentas, si la mujer por la cual Galois se batió a duelo era en realidad una prostituta o una jovencita muy bien educada, hija de un científico. Poco importa si Galois corrió a su muerte por una mujer o para no exhibir cobardía. Poco importa si Galois era rebelde hecho y derecho y su muerte tal vez sea una prueba de su tozudez. La historia, la ciencia, la literatura, el mundo, sólo tienen sentido si podemos internalizarlos, apropiarnos de ellos, convirtiéndolos en símbolos. Esta tal vez sea la mejor enseñanza que nos dejó Freud. La Odisea nos sigue hablando a través de los siglos porque tiene la virtud insoslayable de convertirse en algo distinto para cada uno de nosotros: en un símbolo de nosotros mismos. Tal vez ese sea el secreto que esconden los clásicos.
Galois es, entonces, un símbolo para mí - y tal vez pueda ser uno para ustedes. Sabía que tenía muchas chances de morir y la noche anterior a batirse a duelo escribió lo que podríamos llamar su testamento matemático. Galois tenía conciencia de su genio - a pesar de que nadie se lo reconocería hasta después de su muerte - y sabía que en los cuarenta o sesenta años de vida que le quedaban podría hacer muchas más cosas, resolver otros problemas aparentemente insolubles, descubrir otras teorías - ¡tal vez hubiera vivido para ver las geometrías no euclideas!.
La última noche de su vida, Galois está sentado frente a un escritorio y escribe incansablemente. Frente a él aparece la conciencia de su valía: tal vez sea otro matemático admirable, un Euclides o un Saccheri, o los dos. Son los que le recuerdan cuánto vale, y qué maravilloso ha sido su trabajo intelectual. Son los que le hablan de la historia de las matemáticas, de la ciencia, del progreso continuo (ya que acabamos de entrar en el siglo XIX y a Galois no le cabe duda de que el futuro será mejor). Todos los hombres que Galois admira desfilan frente a sus ojos como aparecidos. Le ruegan, le argumentan, lo insultan. ¡Que no renuncie a la reina de las ciencias, él, el genio jovencísimo que puede hacer tanto por ella! ¿Es que se ha vuelto loco?
No, es que está demasiado cuerdo. Porque del otro lado del escenario hay un sólo personaje: una muchacha vulgar, mal vestida, que ni siquiera puede entender lo que Galois está escribiendo y por ello mismo se ríe de él, luciendo su ignorancia con la misma gracia con que luce sus piernas.
Sobre un hombro de Galois hay un ángel, y en el otro está el demonio. ¿Pero cómo saber cuál es cuál?
Galois, como es un hombre auténtico, no tiene dudas sobre lo que tiene que hacer. ¡Quién necesita la gloria de los hombres de ciencia! ¡Quién necesita teorías de grupos, malestar de la cultura, teoría de cuerdas, la línea dividida y los sintéticos a priori! Galois tiene veinte años y sabe, como lo saben todos los jóvenes que se precien, que el honor de una prostituta barata vale más, mucho más, que la mayor contribución a las matemáticas. En diez o quince años más, Galois habría olvidado esa verdad. Nosotros también la olvidaremos. Rechazaríamos el duelo.
La historia nos guiña un ojo y nos rehabilita a Galois. Ahora tiene una teoría a su nombre y todo matemático lo estudió alguna vez. Logró la gloria imperecedera de las ciencias: se hizo un nombre con uno o dos descubrimientos fenomenales. Pero esto es un giro del destino, un resultado inesperado. Galois desdeñó a la ciencia y le ofrendó su vida a una prostituta. Y aun así, pasó a la lista de los genios que aparecieron como almas en pena y pretendieron hacerlo "entrar en razón". No importa: murió en su ley, como símbolo de lo que es ser auténticamente un joven apasionado.
[Los verdaderos autores de este post son, en realidad, Gabriel, por hacerme conocer a Galois, y Emilio, por situarme en la escena de su última noche. Gracias a ambos]
Publicado por Malena a las 5:23 PM 21 comentarios Enlaces a esta entrada
Bomarzo
01 junio 2009
¿Qué significaba ese retrato? ¿Qué me enseñaba? ¿Queria decir que, frente a la verdad que creemos poseer como única, existen otras verdades; que frente a la imagen de un ser que nos formamos (o de nosotros mismos), se elaboran otras imágenes, múltiples, provocadas por el relejo de cada uno sobre los demás, y que cada persona al interpretarnos y juzgarnos nos recrea, pues nos incorpora algo de su propia individualidad, de tal suerte que cuando nos quejamos de que alguien no nos comprende, lo que rechazamos, no reconociéndolo como nuestros, es el caudal de su esencia más sutil, que él nos agrega involuntariamente para ponernos a tono con su visión de lo que para él representamos en la vida? ¿No existiremos como entidades particulares, independientes? ¿Cada uno de nosotros srá el contradictorio resultado de lo que los demás van haciendo de él, de lo que los demás forjan, por esa necesidad de transposición armornizadora que cada uno siente como un medio de comunicación; por esa necesidad de verse a uno mismo al ver al otro? ¿Cada uno de nosotros será todos, si estamos hechos de repercusiones que los demás se llevan consigo? ¿Andaremos por el mundo entre espejos enfrentados y deformantes, siendo nosotros mismos esos espejos? Pero no... porque cuando yo me pienso, a mí mismo, sin el aditamento que cada uno, para sí, me añade, me pienso tal cual soy, en mi desnuda limitación auténtica. ¿Y acaso esas incorporaciones no dejan rastros, no desfiguran, no mimetizan, no nos hacen actuar a menudo de diversa manera ante la diversa gente, dándoles, sin que nos percatemos de ello, lo que esperan de nosotros, multiplicándonos, diluyéndonos? (...) Cada uno de nosotros se ve a sí mismo en los demás. Somos ecos, espejismos, reverberaciones cambiantes.
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Como no se me ocurre nada para postear y hay muchos fragmentos que debo compartir con el mundo (que vienen de libros que ustedes deben leer), les presento este de Bomarzo (prometiendo para la próxima uno de El Tambor de Hojalata)
A Bomarzo lo empecé a leer cuando tenía trece o catorce años y me superó. No pude pasar del primer capítulo. Siempre le tuve un poco de bronca mezclada con respeto - como uno siempre le tiene a esas genialidades que lo superan. Lo empecé a leer hace unos tres días y ya voy por la mitad (mi edición tiene poco menos de 700 páginas). Cuando un libro me engancha así, inmediatamente pasa a mi top 10. No se lo pierdan.
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¡Adiós, maestro!
18 mayo 2009
A la mañana le mandé un mensaje a Emi que decía:
"estábamos estamos estaremos juntos
a pedazos a párpados a sueños
soledad norte más soledad sur
¡Se murió Benedetti!"
Me llamó cuando salió de la facu (del hospital, más bien)
Emi: - ¡Se murió Benedetti!
Yo: - ¡Sí, es re triste! Y a mí que me encantaba...!
- Yo nunca leí nada de él.
- Sí que leíste. Me recitaste un poema de él una vez.
- Naaah. ¿Cuándo? ¿Cuál?
- Una mujer desnuda y en lo oscuro...
- ¡Cierto!
Se empezó a reír bajito.
- ¿Sabés cómo conocí ese poema? Una vez me cayó a las manos una de esas revistas tipo Hombres o Maxim, ¿no?
- ...
- Y al final traía una sección de "poemas para levantarse minitas". Para hacerles ver que eras sensible y culto, ¿viste?
- ... ¬¬
- Y nada, lo peor es que me encantó el poema y lo recordé siempre.
- ... ¬¬
- Como ese chiste del hombre que compra la playboy por las notas sobre política xD.
- O sea, me levantaste con un poema que sacaste de la revista Hombres.
- No no no, para nada. Si fuera así, no te habría contado esto.
- ¡ME LO ESTÁS CONTANDO DOS AÑOS DESPUÉS!
Vieron que es importante esa capacidad para reírse de uno mismo. Francamente a mí ya me está rompiendo un poco las pelotas esto de hacerlo todas las p&%#s semanas.
Pero supongo que a Benedetti le hubiera gustado saber que algún mendocino una vez recitó su poema - independientemente de dónde lo hubiera leído - para levantarse alguna minita. Aclaremos que, poema o no, de todos modos la hubiera tenido a sus pies.
Así despedimos al maestro, entonces. No me interesa sumarme a todos los blogs que hablan de su vida y obra. Simplemente les digo que Benedetti es de esas personas que me fascinan: las que cubren con un poquito de magia el mundo más normal de todos. En ese sentido Poemas de Oficina es un librazo - e imprescindible para todo trabajador que se precie.
Les dejo tres poemas que me gustan particularmente. El de arriba se llama "Bodas de Perlas" y creo que es mi favorito de Benedetti. Pero es muy largo para postear acá.
Una mujer desnuda y en lo oscuro
tiene una claridad que nos alumbra
de modo que si ocurre un desconsuelo
un apagón o una noche sin luna
es conveniente y hasta imprescindible
tener a mano una mujer desnuda.
Una mujer desnuda y en lo oscuro
genera un resplandor que da confianza
entonces dominguea el almanaque
vibran en su rincón las telarañas
y los ojos felices y felinos
miran y de mirar nunca se cansan.
Una mujer desnuda y en lo oscuro
es una vocación para las manos
para los labios es casi un destino
y para el corazón un despilfarro
una mujer desnuda es un enigma
y siempre es una fiesta descifrarlo.
Una mujer desnuda y en lo oscuro
genera una luz propia y nos enciende
el cielo raso se convierte en cielo
y es una gloria no ser inocente
una mujer querida o vislumbrada
desbarata por una vez la muerte.
Ser y estar
Oh marine
oh boy
una de tus dificultades consiste en que no sabes
distinguir el ser del estar
para ti todo es to be
así que probemos a aclarar las cosas
por ejemplo una mujer es buena
cuando entona desafinadamente los salmos
y cada dos años cambia el refrigerador
y envía mensualmente su perro al analista
y sólo enfrenta el sexo los sábados de noche
en cambio una mujer está buena
cuando la miras y pones los perplejos ojos en blanco
y la imaginas y la imaginas y la imaginas
y hasta crees que tomando un martini te vendrá el coraje
pero ni así
por ejemplo un hombre es listo
cuando obtiene millones por teléfono
y evade la conciencia y los impuestos
y abre una buena póliza de seguros
a cobrar cuando llegue a sus setenta
y sea el momento de viajar en excursión a capri y a parís
y consiga violar a la gioconda en pleno louvre
con la vertiginosa polaroid
en cambio un hombre está listo
cuando ustedes
oh marine
oh boy
aparecen en el horizonte
para inyectarle democracia.
Dactilógrafo
Montevideo quince de noviembre
de mil novecientos cincuenta y cinco
Montevideo era verde en mi infancia
absolutamente verde y con travías
muy señor nuestro por la presente
yo tuve un libro del que podía leer
veinticinco centímetros por noche
y después del libro del que podía leer
y yo quería pensar en cómo sería eso
de no ser de caer como piedra en un pozo
comunicamos a usted que en esta fecha
hemos efectuado por su cuenta
quién era ah sí mi madre se acercaba
y prendía la luz y no te asustes
y después la apagaba antes que no durmiera
el pago de trescientos doce pesos
a la firma Menéndez & Solari
y sólo veía sombras como caballos
y elefantes y monstruos casi hombres
y sin embargo aquello era mejor
que pensarme sin la savia del miedo
desaparecido como se acostumbra
en un todo de acuerdo con sus órdenes
de fecha siete del corriente
era tan diferente era verde
absolutamnte verde y con tranvías
y qué optimismo tener la ventanilla
sentirse dueño de la calle que baja
lugar con los números de las puertas cerradas
y apostar consigo mismo en términos severos
rogámosle acusar recibo lo ante posible
si terminaba en cuatro o trece o diecisiete
era que iba a reír o a perder o a morirme
de esta comunicación a fin de que podamos
y hacerme tan sólo una trampa por cuadra
registrarlo en su cuenta corriente
absolutamente verde y con travías
y el Prado con caminos de hojas secas
y el olor a eucaliptus y a temprano
saludamos a usted atentamente
y desde allí los años y quién sabe.
Pd:
Feliciten a mi tía, que se ganó dos premios Konex. Por Instrumentista de Viento y por Conjunto de Cámara (con el Trío Luminar). Además, hace poco salió uno de sus discos. Acá les dejo dos críticas (Clarín y la Nación). Y también a mi cuñado, por la elogiosa nota que le dieron en El Mercurio.
No se olviden de mi hermano mayor, que está becado en Italia y se recibe este año.
Ya sé lo que están pensando. Yo también lo pienso. Pero no, no soy adoptada. El talento a mí me pasó de largo nomás.
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Juego!
12 mayo 2009
Les propongo, esta vez, un juego didáctico y pedagógico (¿). Se titula:

2)




6)

7)

Respuestas:
1) Pues no. La encontré googleando "grandpa"
2) ¡Esa sí! McCord Adams se interesa por filosofía de la religión y filosofía medieval y es interesante de leer. Esta foto parece haber sido tomada en 1975.
3) ¡Bingooo! Zimmermann es otro filósofo de la religión (bueno, el tema me interesa). ¿No les dan ganas de golpearlo por nerd?
4) No, pedazo de salame, es Alan Moore. Por favor, retirate de mi blog y no vuelvas nunca más.
5) ¡Que no te confunda el pelo azul! Jesse Prinz es un filósofo de la psicología y empirista. Su libro Gut Reactions es recomendable.
6) Lo encontré googleando "bibliotecario"
7) David Chalmers. El que nos alegró la vida hablando de zombies filosóficos. ¡Parece un cantante de Power Metal!
Publicado por Malena a las 12:09 PM 15 comentarios Enlaces a esta entrada
Tres noticias tres
30 abril 2009
... porque no tengo ganas de pensar una entrada.
Uno:
Rusia, el mejor país del mundo. Un hombre entra a robar a una peluquería, la dueña lo golpea, lo maniata, lo secuestra, lo droga y lo viola durante dos días.
(Gracias Oso)
Dos:
Ayer, Israel. Se considera que el nombre "gripe porcina" es discriminatorio [sic] porque el cerdo no es kosher [doble sic]. Proponen un nombre menos segregador: gripe mexicana [re contra re sic!]
Tres:
Ya recibí dos mensajes alertándome de que supuestamente salí en el Clarín de hoy. Pero no, no soy yo. Yo no uso reloj. Y jamás me sacaría una foto al lado de un cacho de hielo.
[en la edición en tinta, el parecido es bastante más notorio]
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Lady Ingram
29 abril 2009
Hacía tiempo que no les daba una de mis Pruebas Empíricas de que si Dios Existe, le Gusta Divertirse Conmigo. Pero viendo que personajes como el loquito que me mandó fotos en sunga, Brunilda Pan y el gatito que me vomitó el zapato siguen estando presentes en la memoria de mis lectores, es tiempo de traerles otra nueva.
No me gusta tener relación con mis vecinos. Los vecinos son una relación impuesta, que no busqué y que no me interesa cultivar. Si un día necesito azúcar no voy con el vecino: me la aguanto. Si tengo ganas de hablar, llamo por teléfono a un amigo. No paro a la primer persona que pasa por mi ventana para contarle cuántas operaciones tuve.
Eso es lo terrible de los barrios: a los vecinos les encanta hablar de su espantosa salud. ¡No me interesa que te hayas tenido que operar un lunar peludo porque seguro era un tumor! Te juro que no quería saber eso. ¡NO, POR DIOS, NO ME MUESTRE LA CICATRIZ, SEÑORA!
Como de todos modos los vecinos van a establecer relación conmigo - es inevitable, tarde o temprano - he descubierto que si yo saco el tema de conversación primero, es más probable que no desemboque en una descripción de su última ida a la sala de operaciones.
Todo comenzó, entonces, un día en que La Vieja Gritona de la Esquina [*] pasó por mi ventana. Yo estaba tomando mate tratando de despertarme - era tempranísimo, casi de madrugada: 11 y media, más o menos - y cuando vi la inminencia de una charla médica, me puse a decirle que su perrito era hermoso.
La vieja, encantada. Me preguntó si me gustaban los animales, le dije que sí, pero que más que los perros me gustaban los gatos. Ahí justo apareció Marcelo para decir: detesto a los gatos, son bichos horribles, traicioneros, sucios, etc etc.
- A mí me gustan - respondí. - Alguna vez me gustaría tener uno.
Pasaron dos días y cayó la Vieja con una sonrisota a mi casa - esta vez, se asomó a la ventana de mi habitación [**].
- ¿Te contó Marcelo? ¡Te conseguimos un gato!
- ¡...!
Obviamente estuve a punto de pararla para decirle que yo no estaba segura de que quería un gato. Pero no pude, porque agregó esto:
- No sabés qué linda que es... negra y blanca, pelo largo... la abandonaron, la han tratado re mal, sufrió un montón esa gatita. Por eso ahora le queremos conseguir una casa dónde esté bien.
Me rompió el alma el pobre bicho. Así que le dije que sí, que me la trajera. Me la trajo un día después: un gato gordísimo, con una cara de oligarca increíble. Les juro, uno veía a ese gato y le daban ganas de ponerle un monóculo y un cigarrillo con boquilla y hacerlo ir a la Ópera. Hasta último momento estuve dudando sobre si ponerle de nombre Blanche Ingram - o lady Ingram a secas. ombre indudablemente inadecuado para un gato callejero, pero que le quedaba a la perfección.
Lo traje a casa y dormimos la siesta juntos. Después descubrió un cascabel mío y se entretuvo con eso, yo estudié, el gato me ronroneaba en los pies. Bastante bien. Me re encariñé.
Hacia la noche encontré un collarcito de gato color rosa que tenía archivado entre otras miles de inutilidades, y se lo puse al cuello. Mientras leía tirada en la cama, la gata se subió a la ventana y veía a la gente pasar.
Y en ese momento, mi mayor temor: que un vecino completamente desconocido me empiece a hablar, aumentando así la cantidad de gente que me saluda por la calle y me cuenta de sus operaciones. Era una chica que miraba con cara de sorpresa.
- Disculpá - con ese tono tan porteño que hace que el "disculpá" quiera decir "te voy a cagar a trompadas" - ¿vos sabés quién le puso un collar a mi gato? ¿Y qué hace acá? Estuvo todo el día afuera de casa, yo me había empezado a preocupar.
- ... Fui yo, pero... no me vas a creer. Este gato me lo regalaron.
- ¿Cómo que te lo regalaron? ¿Quién?
- La vecina de la esquina... la que grita mucho. ¡Me dijo que estaba abandonado!
- ¡La voy a matar a la vieja esa! ¡Qué se anda metiendo! - Después, por suerte, se rió. - Es que lo dejo salir. Y siempre anda sucio. Debe ser por eso. ¡Pobre Felipe!
- ¿Se llama Felipe?
- Sí. ¿Vos qué nombre le habías puesto?
- Todavía ninguno - mentí. Es que Felipe es un nombre demasiado plebeyo. La dueña de ese gato definitivamente no entiende nada de fisonomías.
- ¡Pero le pusiste un collar rosa! ¡Me travestiste al gato!
- ¡Es que me dijeron que era hembra! ¡Pobre Felipe, a ver si se confunde! - Ahí pareció que ya no me iban a cagar a trompadas. Por suerte.
- Bueno, no sé qué decirte. ¡Podemos tener la tutela compartida!
- Nooo, no te preocupes, el gato es tuyo. Pero si me viene a visitar, yo feliz de la vida. ¿Quedamos así?
- Buenísimo. ¿Cómo te llamas?
- Malena, ¿vos?
- Natalia. Hay pocas pibas de nuestra edad por acá. Uno de estos días paso a verte con Felipe, ¿te parece? [***]
- Dale.
- Bueno, Male, te devuelvo el collar.
Parece que lo confundí en serio al pobre Felipe, porque no se dejó sacar el collar. Cuando finalmente la dueña lo hizo, el gato pegó un salto enorme y lo atrapó con los dientes - llevándoselo lejos.
- No te preocupes - dije. - Se lo regalo.
Era lo mínimo que podía hacer después de:
a) aceptar un gato robado
b) tenerlo secuestrado todo el día en mi casa
c) travestirlo
d) ponerle un nombre sacado de una novela victoriana.
Moraleja: Nunca confíes en una señora a la que la operaron de riñón y grita mucho. Pero NUNCA.
[*] No saben como grita esa cristiana. Yo vivo a mitad de cuadra, y aun así, a las 9 ó 10 de la mañana, me despierta su vozarrón que indica que está al teléfono con alguien.
[** ] Yo debería vivir en un piso 18, lo más alejada posible de la calle.
[***] Es imposible decirle que no a una auto invitación tan amable. De más está decir que en el fondo tenía ganas de decir que no - no me gustan los amigos que yo no busqué tener, ni ser amiga de mis vecinos. Ya sé, parezco sociópata últimamente.
Publicado por Malena a las 5:22 PM 15 comentarios Enlaces a esta entrada
Pensamiento Argentino
22 abril 2009
Ya sé que es una materia que todos hacen en primer año, pero bueno, yo he llegado hasta acá sin cursarla. Se me ocurrió una linda idea para una posible monografía, de la que transcribo los lineamientos generales acá. Disculpas a todos los lectores que no son argentinos - que no van a entender nada.
Todo se disparó en una de las primeras clases, cuando la profesora a cargo, comentando "El matadero" de Echeverría, mencionó que la agresión al unitario había consistido en "golpes y burlas". ¿Acá estamos todos locos? Al unitario lo atan boca abajo sobre una mesa, lo desnudan e intentan violarlo: ignorar eso implica no captar el sentido último de la narración. Si la Argentina es un matadero y el unitario, vida civilizada, un abuso de este calibre es una metáfora que hay que considerar. Creo que fue Laiseca el que dijo hace poco que "la historia del sexo en la literatura argentina se inicia con una violación", refiriendose, por supuesto, al Matadero.
¿Por qué no vamos hacia otro texto fundacional de la Argentina para comprobar qué uso tienen las metáforas sexuales? Por ejemplo, La Cautiva, otro símbolo de civilización frente a la barbarie. Por supuesto, un malón no rapta a una mujer bella y joven para guardarla en un museo. ¡El contenido sexual es clarísimo! ¿Pero por qué es una mujer la que está sometida ala barbarie, en un caso, y por qué un hombre es forzado a un coito donde toma el rol femenino, en el otro?
Una de las metáforas favoritas de todo escritor político es el cuerpo como símbolo de la nación o del estado. En Hobbes, el Leviatán es indudablemente masculino. En Rousseau es más complejo: es casi hermafrodita, o mejor aún, divino: tiene en sí mismo su propia capacidad de generación. Involucra unir una potencia masculina y una femenina, pero con un fin netamente femeneizante: la maternidad.
Los escritores políticos argentinos también ahondan en metáforas corporales. Pero, cosa interesante, la patria nuestra es tomada como mujer casi desde el inicio. Si pasamos de ser el Virreinato del Río de la Plata a Provincias Unidas del Río de la Plata, es por una cuestión netamente de forma: ha cambiado el sistema de gobierno. Pero nuestro Río de la Plata se convirtió en Argentina gracias a un poema: claro, la Argentina. Aunque muchos idiotas quieran darselas de eruditos diciendo que "argentina" viene del latín "argentum", que significa plata, están bastante lejos de la verdad. La raíz latina es cierta: pero la palabra argentina es un adjetivo muy utilizado en la época para referirse, en primer lugar, al sonido que produce la plata; en segundo lugar, como metáfora, para referirse a una mujer bella que tiene una voz melodiosa. Hay ejemplos en Balzac, en Pereda, y otros. Llamar "argentina" a un país tenía que llevarles inevitablemente a asociarlo con una mujer bella, que sabía cantar: una especie de Mariquita Sanchez de Thompson.
Por eso no es de extrañarnos que los autores se refieran a los bárbaros - los federales, Facundo Quiroga o Rosas - como promiscuos o incluso como abusadores de mujeres. Esa es la relación política que han establecido con la metafórica argentina: la han dominado por la violencia y la han humillado en su esencia. Por supuesto, frente a ellos se impondrán los autores europeizantes, que tienen una noción eminentemente contractual - legal y respetuosa - de la vida conyugal. El matrimonio implica respetar a la mujer porque el marco legal la protege de la violencia y requiere su asentimiento para concretizar la unión sexual. Del mismo modo, una constitiución fija y unas leyes claras son el proyecto principal de la generación del 37 frente a Rosas y su gobierno carente de leyes escritas. Sarmiento, Alberdi y Echeverria son así los "esposos de la patria", aquellos que van a protegerla de los bárbaros - indios o federales - que la dominan por la violencia.
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Principio de Causalidad
08 abril 2009
Ya Hume nos dijo, en el siglo XVIII, que el principio de causalidad era una mentira derivada de una mala interpretación de las percepciones. Kant intentó luego volver a convertirla en un principio filosófico al hacerla depender, no de nuestras propias percepciones sino de nuestras categorías del entendimiento: es decir, intentó mostrar que pensamos de acuerdo al principio de causalidad. Que lo haya logrado o no, es otro debate.
Personalmente, creo que cualquier inferencia que utilice el principio de causalidad es errónea, y comparto la opinión de Hume. Éste dice, resumidamente, que no hay nada en el mundo externo que pueda avalarnos a establecer tal cosa como la causalidad. Su ejemplo más famoso es el del billar.
Tenemos un taco y una bola. Golpeamos la bola con el taco. Podemos ver el movimiento del taco hacia la bola, M1, y podemos ver la bola moviéndose luego de haber sido golpeada, M2. Podemos decir con toda seguridad que M1 y M2 están relacionadas en el tiempo; concretamente, que M1 sucede primero, y M2 después.
¿Esto nos habilita a decir que el golpe del taco fue la causa del movimiento de la bola de billar? Hume dirá muy firmemente que no. Lo único que podemos conocer del mundo es lo que percibimos a través de nuestros sentidos, que posteriormente interpretaremos de acuerdo a nuestro conocimiento. Es decir: la materia prima son las percepciones de los sentidos, y nuestro intelecto, una especie de instrumento con el cual interpretamos la realidad. Sin las percepciones, no hay nada con lo cual trabajar.
Hemos percibido a M1 y a M2. Pero no hemos percibido, de ninguna manera, que M1 sea la causa ni M2 el efecto. Sólo hemos visto la relación en el tiempo. Es como si viésemos un pájaro volar en el cielo e, inmediatamente, la muerte de un hombre. ¿Es que el pájaro anunció o causó esa muerte? Hemos visto un eclipse y, al día siguiente, un incendio que devora Roma. ¿Es que el eclipse fue la causa? La humanidad muchas veces a lo largo de su historia ha caído en ese error - de ahí los oráculos, la quiromancia y otras técnicas de adivinación del futuro. Nosotros, hombres cultos del siglo XXI, despreciamos al que lee el futuro basándose en el vuelo de los pájaros o en el movimiento de las estrellas, pero continuamos pensando que el principio de causalidad es válido.
¿En qué argumentos se utiliza principalmente hoy el principio de causalidad? En metafísica y en religión. Concretamente, todas las pruebas a posteriori de la existencia de Dios [*] se basan en ese principio. Renunciemos al principio de causalidad y habremos destruido buena parte de la supuesta "evidencia" de la existencia divina.
Parece obvio a primera vista que M1 provoca M2. Lo que intenta Hume no es convencernos de que M2 fue azaroso: todo lo contrario, es manifiesto que depende de alguna manera de M1. Lo que intenta Hume es decirnos simplemente que no hay nada en el mundo externo, en la percepción de nuestros sentidos, que pueda avalarnos a decirlo. La mente humana es la que generaliza y establece leyes a partir de eventos aislados del mundo: en el mundo, la causalidad no existe. La causalidad existe simplemente en nuestras cabezas. En este sentido, no se diferencia de Kant. La diferencia radica en que Hume va más allá, diciendo: la causalidad es una inferencia inválida. Lo único que hay es una conjunción constante. Es decir, suceden juntos, siempre han sucedido juntos, y podemos decir con buena razón que probablemente seguirán sucediendo juntos. Pero esto alude a la probabilidad, a la inducción, a la falibilidad. La causalidad, en cambio, nos habla de seguridad, de deducción, de infalibilidad. Las cosas están interrelacionadas, ¡obviamente!. Pero están interrelacionadas de manera contingente, es decir que podría ser de otra manera. La causalidad no es un principio unificador del mundo. No podemos analizar el universo creyendo ingenuamente que siempre A será la causa de B. La adivinación del futuro es un buen ejemplo de ello.
Alargué mucho esta explicación. Es que no quería dejar a nadie sin entender el problema. La metafísica siempre nos habló del de causalidad y postuló muchas supuestas "verdades indubitables" a partir de argumentos en los que aparece este principio. Dudar del principio nos permite cuestionar las conclusiones.
El objetivo de este post es brindarles una Prueba Doméstica Para Refutar el Principio de Causalidad.
Todos los que tienen perro podrán entender perfectamente de que les hablo. Cierta vez estaba con mi hermana, acariciando a Puccini, mi perro. A Puccini, como a muchos otros canes, le gusta ponerse panza arriba para que le rasquen la panza. Cuando lo hacés, empieza a mover compulsivamente una pata trasera.
- ¿Sabés por qué hace eso? - dijo mi hermana - Es interesante. El perro no sabe que rascarse es lo que le da la sensación de placer que tiene ahora. Él piensa que siempre que hay rascado, también hay placer. Entonces para él, el placer y el rascado van de la mano: no se pueden separar.
- Para él no hay causalidad - respondí, feliz de la vida, porque era una excelente confirmación de Hume - simplemente hay conjunción. Los dos hechos vienen juntos: no es que uno sea causa del otro.
- Claro. Si se rasca va a tener placer y si tiene placer se va a rascar.
- ¿Nosotros estamos organizados de la misma manera? - pregunté, sabiendo que mi hermana sabe bastante de estas cosas.
- Seguramente. No somos tan distintos, neurológicamente hablando. En la base, nosotros también pensamos como él.
¿Se entiende? Todo lo que puede saber el perro se basa en conjunciones y no en causalidades. En el cerebro del perro no hay nada que ni remotamente lo haga pensar en el principio de causalidad: no sabe que el rascado es causa del placer, sólo sabe que están juntos de alguna manera. Si podemos probar que en nuestro cerebro tampoco, le habremos asestado un golpe mortal al principio de causalidad [**]. No recuerdo si mi hermana me comentó de algún experimento que pueda haberlo hecho en personas, pero me encargaré de preguntarle apenas llegue a casa. [***]
La conversación siguió, y aunque ya no importe a los fines de este post, la conclusión es lo suficientemente simpática como para que la comparta con ustedes.
- Es Hume - le dije a mi hermana. - Hume dijo que el principio de causalidad es mentira. - Y me extendí sobre la explicación que ya les brindé a ustedes.
- ¡P... madre! - dijo ella. - Últimamente me convenzo de que no hay nada que haya dicho la psicología que no hayan postulado antes los filósofos.
Yo sonreí, orgullosa de estar pensando lo mismo. [****]
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[*] Y más concretamente, las cinco vías de Tomás de Aquino.
[**] El Principio de Causalidad parecîera tener más vidas que un gato. Hume ya le dio un golpe mortal hace trescientos años. Hace menos tiempo, Heinsenberg ya le dio otro al postular la Incertidumbre. Y sin embargo, sigue vivo.
[***] Ya habrán notado que estoy pasando semana santa en mi casa de Mendoza. (Y si consideran la cantidad de salidas a las que he ido, ¡de santa no está teniendo nada!)
[****] Estimado Elizalde, no le voy a responder el mail hasta que llegue a Buenos Aires. Así que le respondo una pregunta por acá, dado que viene al tema. En un libro Freud dice casi textualmente (o tal vez no, estoy citando de memoria): "Muchos me dirán que esta teoría del inconsciente no es más que filosofía schopenhaureana. Y puede ser que sí. ¿No es posible que lo que postuló este gran filósofo haya sido después confirmado por mi ciencia?". En efecto, el concepto de Voluntad en Schopenhauer se parece muchísimo al inconciente freudiano. Es un tema lindo. Tal vez ahonde sobre eso uno de estos días - cuando vuelva a Baires y pueda agarrar mi bendito Voluntad y Representación.
Publicado por Malena a las 12:56 PM 35 comentarios Enlaces a esta entrada
Msn
06 abril 2009
Tino, el mismo que me deja los mejores comentarios hablando de zombies en la Ilíada y otras genialidades por el estilo, hoy me regaló esta charla. Me viene bárbaro para hacerme la boluda y no admitir que no se me ocurre nada para postear.
Martín
ah, hoy te robe vilmente tu review de La Odisea en un oral para la facu.
Malena
jajajaja me estas jodiendo
funcionó?
Martín
Me agarraron con los pantalones bajos, pidiendo que analice un poema de Itaca, y me viniste a la cabeza
si funciono?
casi me hace una estatua la profesora
esta juntando llaves para fundir el bronce y hacerme una placa
O lala danétt
Malena
mi blog es como la democracia
con higado reptante se come
con higado reptante se educa [*]
Martín
con higado reptante otros se ahorran el trabajo
Malena
no puedo creer que le haya gustado
Martín
y cuando dije "Lo ultimo que nos enseña Ulises, es que la mayor de las angustias, es la que nos da la añoranza por la vida que no vivimos"
casi se desmaya
Malena
jajajajajajajajaj
Martín
Se agarro el pechito, le cayo una lagrima por la mejilla, que atrapo con el dedo y dejo caer por la ventana
la lagrima se transformo en una paloma blanca a mitad de camino y se fue volando al horizonte
Martín
ademas podes unirlo al de Troya
pero sin los zombies
Malena
no le dijiste a la profesora que necesitamos una troya, no? ahi creo que la nota no subia xD
Martín
si si... bah, no le dije que necesitamos una troya
para eso me voy a Gaza
Pero dije lo que quisiste decir... Y puse que si bien la Odisea va despues que la Iliada, en realidad la Odisea representa lo importante que es el camino, y la Iliada lo importante que es tener un objetivo o un fin.
Osea, CUALQUIERA MANDE.
[*] Extranjeros: Es una referencia a un spot publicitario de un ex presidente argentino muerto hace unos días.
Publicado por Malena a las 1:28 PM 3 comentarios Enlaces a esta entrada
Fragmentos
03 abril 2009
... de conversaciones telefónicas de las últimas semanas.
Yo: - Me siento una tarada. Digo que soy grande, vivo sola y qué se yo, pero apenas me pasa algo así lo primero que hago es llamar a mi mamá.
Mamá: - Bueno, lo primero que hubiera hecho yo habría sido llamar a tu papá.
(Sobre un pequeño accidente automovilístico en el que participé hace unos días. No hubo heridos de gravedad y no, yo no iba al volante).
- Es como una ronda. Están todos cantando el arroz con leche y bailando, y si te vas, la ronda se cierra. Se tiene que cerrar para seguir siendo una ronda. No podés pretender que siga abierta esperandote.
- ¿Sabés por qué creo que la gente dice "te amo" o "te quiero" justo antes de cortar el teléfono?
- ¿Por qué?
- Porque sabemos que hay chances de morirnos antes de ver a esa persona de nuevo.
- Servicio de atención al cliente de Telefónica. Buenas tardes, mi nombre es Graciela. ¿En qué puedo ayudarle?
- Hola, Graciela. Una pregunta nada más.
- Sí, dígame.
- ¿Estás satisfecha con tu servicio de larga distancia?
- ¿Disculpe?
- Si estás satisfecha con tu servicio de telefonía de larga distancia.
- No... entiendo... por qué...
- V DE VENGANZA GRACIELA! V DE VENGANZA!
(Cumpliendo una pequeña prenda en una juntada entre amigos)
Publicado por Malena a las 5:13 PM 7 comentarios Enlaces a esta entrada
Troya
26 marzo 2009
Lo que le hacefalta a nuestra generación es una buena Troya. Un evento inconcebiblemente grande, a donde están llamados para participar todos los grandes hombres del siglo, en donde los méritos salen constantemente a la luz y los débiles son expuestos, donde el deseo de gloria lo domina todo, donde cada día es vencer o morir, entregándose cada uno a un destino que desconoce, pero que no teme.
Todos nosotros somos demasiado remilgados. Nos gusta discutir posibilidades abstractísimas, encontrar relaciones allí donde probablemente no haya, hablar como si la teoría fuese algo completamente alejado de nuestra vida cotidiana. Vivimos por inercia, dedicándonos a minucias sin importancia, incapaces de darle un sentido concreto a lo que tenemos. Leemos y los libros sólo nos sirven para hablar de libros; nunca podremos aprovecharlos para construir nuestra areté. Nos importa más ser inteligentes que ser sabios, y preferimos la comodidad a la gloria. Aquiles, Diomedes o Héctor nos habrían escupido sin dudarlo - y tendrían razón.
¡Vamos a Troya!. No quiero ir a una de esas guerras de ahora. Los aviones y los misiles le han quitado toda la gracia - no hay valentía, no hay honor, no hay causa última a la cual ofrendarle la vida. El soldado que se siente guerrero por arrojar bombas desde una avioneta se me antoja similar al cuarentón que se siente joven y atractivo por manejar un descapotable rojo.
Yo quiero que peleemos contra nuestros iguales. Y quiero que en medio del más encarnizado combate podamos reconocer en nuestro rival a un hombre digno y valiente: que sepamos que, cuando la guerra termine, nos despediremos como amigos. Yo quiero que vayamos por muchos años, a extrañar a nuestras familias, a maravillarnos con tierras nunca antes vistas, a matar y a morir alegremente. Que vayamos a morir los que buscamos el sentido último, que vayan para regresar aquellos que quieren aprender a valorar lo que tienen.
Publicado por Malena a las 11:51 AM 18 comentarios Enlaces a esta entrada
Dos cosas [de nuevo]
16 marzo 2009
1)
Si se le escapa cada tanto un "mi amor" o un "te amo" y llevan muy poquito tiempo saliendo, no es que se muere de amor por vos y no se anima de decírtelo.
Es que está de novio desde antes de conocerte.
Higadoreptante, por un mundo con menos ilusiones románticas.
2)
¿Querés ser diferente a todos?
¡Entonces aprendé el idioma que ya hablan 1300 millones de personas!
¡Elegí YA lo que los hace ser únicos!
Publicado por Malena a las 12:03 PM 13 comentarios Enlaces a esta entrada
Mi mellizo
12 marzo 2009
Tharos [br0] says:
puta madre
Tharos [br0] says:
tu blog es una mentira
Tharos [br0] says:
lei ZOMBIES y me puse a leer la entrada y resultó ser simple filosofía
Tharos [br0] says:
es como una película francesa de cine alternativo que muestra tetas para atraer gente
Tharos [br0] says:
o como poner un gran cartel que diga "PANCHOS" y abajo uno chiquitito que diga "vegetarianos"
Tharos [br0] says:
...yo quería zombies :(
... :(
Publicado por Malena a las 2:10 PM 9 comentarios Enlaces a esta entrada
Prometeo y los amigos virtuales
04 marzo 2009
Pasó. Contra todo pronóstico, pasó de nuevo. Ahí está la prueba, en mi casilla de entrada. Que pase a los 16, vaya y pase... ¿pero a los 21? Esto ya es una evidencia de que el mundo se merece una buena lluvia de fuego como las de antaño.
Comienza de manera inocente: un tipito ve tu blog, tu fotolog, tu facebook, un posteo en un foro, etc etc etc. Te escribe un mail entretenido, inocente, digno de respuesta. Respondés. Y ahí tenés, una más de tantas amistades virtuales (si es que el término no es contradictorio). Hablamos de libros, compartimos pensamientos, disfrutamos leyéndonos mutuamente. Hasta ahí, bárbaro.
¿Por qué será que abunda en internet ese tipo, que al mínimo de confianza se convence de que esa otra persona al otro lado de la pantalla es su mujer ideal, perfecta, y todas esas bobadas? ¿Y quién le manda andar haciendo gala de su sentimentalismo que sólo sirve para incomodar?
A ver, caballero. Usted leyó mi blog, mis mails, compartió charlas conmigo. Tenemos muchas cosas en común y nos llevamos bien. Sí: tan bien como con los otros quince o veinte tipos/as con los cuales tengo una correspondencia virtual. ¿Pero realmente piensa que eso alcanza para subirme a un pináculo y hacer una poética declaración amorosa por mail?
Hay una linda escena en la mitología griega, que habla de una disputa bastante importante que mantuvieron los dioses con los hombres. Hubo muchas: esta en particular, se refiere en última instancia a la repartija de los bienes de la tierra, a lo que corresponde exclusivamente a unos y no a otros. "Si no lo hacemos ahora", habrá pensado Zeus, "estos hombrecillos tan pequeñitos pero tan ocurrentes van a terminar por adueñarse de todo". ¿Quién será el que puede mediar entre los hombres y los dioses? Aquel que no es ni uno ni otro: Prometeo.
Prometeo, a solas, divide un buey en dos. Separa la carne, los huesos y la grasa. Reconstruye el esqueleto y lo cubre con una gruesa capa de grasa blanca, de aspecto apetitoso. En el estómago desagradable del buey, oculta la carne. Y la presenta ante los dioses y los hombres, para que elijan cuál corresponde a cada uno. "Como corresponde", le dice a Zeus, "le toca a usted elegir primero, ya que es el más poderoso".
Zeus piensa que Prometeo ha hecho, realmente, un reparto muy desigual. Frente a un animal entero - cree él - y un estómago desagradable e incomible, la elección parece sencilla. Cuando los hombres descubren la carne vitorean: Zeus se pone furioso al descubrir el engaño. La historia sigue... pero no nos interesa el resto.
¿Fue realmente un engaño lo que Prometeo dio a los dioses? La tradición suele decir que sí. Pero leamos más allá del texto: ¿Para qué quiere Zeus la carne, si él ya disfruta del néctar y la ambrosía, que le dan la vida eterna? Zeus no necesita nada más que lo que Prometeo le da: la apariencia de belleza y la ofrenda de los hombres en forma de sacrificio (Ya que, en Grecia, en los sacrificios se quemaban los huesos del animal cubiertos de grasa). Es a los hombres a quienes corresponde la carne, las tripas groseras, inmundas a primera vista pero vitales para la subsistencia.
En realidad, el reparto de Prometeo no fue desigual: le dio a cada parte lo que necesitaba.
Es una linda metáfora: los hombres necesitan todo eso desagradable. Por ejemplo, usted, caballero enamoradizo (que se debe estar preguntando a qué viene todo esto, pero le aseguro que tiene un sentido: téngame paciencia), ¿sabe usted que tengo un estómago cantor? No se ría, por favor, que es algo que me llena de vergüenza. A la mañana, o después de comer, o en el medio de la facultad, mi estómago se pone a gruñir, a resoplar, a crujir, haciendo lo que él creerá que es una magnífica aria de ópera, pero que en realidad le da a entender a todo el mundo alrededor mío que me debo haber tragado cinco litros de aceite con otros tantos de helado. Yo me hago la tonta, pero sé que todo el resto del mundo lo escucha tan claramente como yo.
Como eso, hay miles de cosas. Soy bastante alta, pero por algún defecto de columna o por exceso de pc y estudio, suelo caminar encorvada, de un modo bastante antiestético. Tengo los pies desproporcionadamente grandes, las piernas un poco chuecas, cachetes saltones, cejas gruesas; mis dientes son amarillentos, no cuido mi ropa (siempre está gastada), cuando me río arrugo la nariz, me salen granitos en la frente, a la mañana tengo un aliento que debe haber sido la causa de la extinción de los dinosaurios.
¿Pensó en eso? Ya que estamos, piense también que tengo una gama de emociones ridículamente amplia, pero que sólo sale a la superficie en forma de una: enojo. Si me siento triste, si algo me avergüenza, si me aburro, si siento que la vida no tiene sentido o si me da miedo rendir un examen, lo único que usted percibirá de mí es un inquietante mal humor. Y no se anda con cuidado: cuando estoy de mal humor, usted se va a dar cuenta. Ante el más mínimo descuido, le lanzaré a los gritos una cantidad de improperios tan groseros que harían que un camionero se ruborizara, sin importarme quién esté alrededor. No sólo voy a insultar con la mayor cantidad de malas palabras que usted haya oído, sino que voy a rebusquetear alrededor suyo hasta encontrar un punto débil, algo que realmente le duela, y se lo lanzaré en cara sin preocuparme cómo se siente usted. Pero como después recuerdo que en realidad no estaba enojada, se va a venir una sesión interminable de llanto angustiante, con nariz moqueante, cara roja, temblores y toda una gama bastante desagradable que me ahorraré. Y usted, que estaba dolido y enojado por todo lo que dije, ahora se verá en la obligación de consolarme - ¡a mí, que acabo de lastimarlo!. Prometeré mil veces no volverlo a hacer, pero a la semana siguiente me verá de nuevo vociferando incongruencias y llamándolo de mil modos distintos.
¿Sigo? Cuando usted me demuestre cariño, voy a sentir que me ahoga. Cuando me de mi espacio, voy a sentir que me abandona. Tengo un millón de secretos que me tienen traumada, que me causan pesadillas y que no le diré por más que se de cuenta de que están. Siempre voy a andar ocultando algo que me pasa - y a veces, siento que es el deber del otro el darse cuenta de lo que siento, como si pudiera saberlo. A la mañana soy intratable; tengo ganas de dormir y broncapor ser tan dormilona, lo que me produce culpa y - de nuevo - mal humor. En esos momentos no respondo a preguntas directas y prefiero que me dejen sola mientras sorbo mi té o mi café con cara de culo. A la noche me caigo de sueño, quiero volver urgente a mi casa y quedarme sola, y cuando eso sucede me agarra insomnio, y va a tener que comerse una larga charla por teléfono para tranquilizarme; cuando tengo insomnio me pongo insegura, temerosa y molesta.
¿Sigo? Soy bastante celosa, pero no soporto que me tengan celos a mí; soy muy orgullosa y muy susceptible; soy muy llorona, histérica, gritona. Como con una voracidad insaciable y exijo que los demás lo hagan también - ¡dios me libre de que usted se pida una ensalada si yo quiero papas fritas! (*) Tengo una lista de cosas que detesto interminable, y me encanta decirlas en voz alta. Me gusta hablar, me gusta escuchar, y me gusta sentirme escuchada. Se va a tener que aguantar que hable de lo que quiera, aunque no le interese en lo más mínimo. Si descubro que Hegel en realidad no es tan malo porque retoma un argumento neoplatónico que una vez leí... va a tener que escucharme con atención, y me ofenderé si no lo hace.
Podría seguir interminablemente, pero vayamos al punto de una vez. Soy, esencialmente, caballero, una mujer de carne y hueso (aquí la metáfora viene perfecta). Prometeo no puede separarme en dos. Si me compra, junto con esas pocas cosas lindas que habrá visto por internet, se llenará de todo lo demás, que no se dice, pero está.
Y, ¿sabe qué? Cuando me quieren, yo pido que me quieran entera. Nada de huesitos delicados cubiertos por grasita tentadora: para mí, un auténtico enamorado me quiere con mis arranques de nervios, con mis gritos, con mis malhumores, con mis rachas de agorafobia (**), con mi miedo al mundo, con mi boca de camionero, con mi pelo despeinado y mis pies grandes.
(*) De hecho, tengo el merito de haber hecho engordar a todos y cada uno de los novios que tuve. ¿Qué tul?
(**) Ahora mismo creo tengo una de esas.
Publicado por Malena a las 6:17 PM 32 comentarios Enlaces a esta entrada
Brevísimas Vacaciones
25 febrero 2009
Para terminar mi monografía de filosofía política a tiempo, me hice, como es habitual en mí, una lista de metas a cumplir. Un día debía terminar de leer a Hobbes, al siguiente escribir su pàrte de la monografía; al siguiente, leer a Locke... y así.
Afortunadamente me adelanté dos días y pude terminar la monografía con un buen margen de tiempo - aunque eso no pudo evitar que, como siempre, terminara presentándola con una buena lista de errores de tipeo desperdigados por ahí.
Para felicitarme a mí misma, decidí que me tomaría los dos días libres como vacaciones, antes de ponerme a estudiar para un final. Hacía calor y no tenía ganas de salir, así que me quedé en casa. Releí El Viejo y el Mar y Diario de la Guerra del Cerdo; limpié toda la casa, especialmente la cocina; tiré Raid por toda la casa para alejar a esos pequeños invasores -cucarachas - que me causan pavoir cuando entro a bañarme; vi mi reality sobre gente a la cual le hacen una casa nueva; me corté las uñas; fui al supermercado, al ciber, al kiosco, al banco.
Y me aburría.
Una duda me ha carcomido desde siempre, y nunca pensé que tendría tanto tiempo libre para resolverla. Pero ese día era el día.
Y desde hoy, puedo anunciarle al mundo:
Los fósforos Tres Patitos no traen 222 fósforos como indica la caja. La mía traía 217.
Publicado por Malena a las 2:28 PM 23 comentarios Enlaces a esta entrada
La Casa de Asterión
24 febrero 2009
Muchos cuentos de autores famosos, como es el caso de Borges, suelen tener guiños para el lector atento, que no afectan a la historia si no se los entiende, pero que provocan mucho placer al ser descubiertos.
La casa de Asterión es, a mi juicio, uno de los cuentos más lindos de Borges. Y trae muchas referencias para el lector familiarizado con la Grecia clásica. Hoy, aparte de dejarles el cuento para que los que no lo conozcan lo disfruten, vamos a dar un repaso por algunos de esos guiños. Un consejo: si todavía no lo han leído, no vayan a las notas mías hasta terminar, porque pueden arruinarles el final. Este cuento viene con sorpresa al final.
La Casa de Asterión
Y la reina dio a luz un hijo al que llamó Asterión
Apolodoro, Biblioteca. [1]
Sé que me acusan de soberbia, y tal vez de misantropía, y tal vez de locura. Tales acusaciones (que yo castigaré a su debido tiempo) son irrisorias. Es verdad que no salgo de mi casa [2], pero también es verdad que sus puertas (cuyo número es infinito) están abiertas día y noche a los hombres y también a los animales [3]. Que entre el que quiera. No hallará pompas mujeriles aquí ni el bizarro aparato de los palacios, pero sí la quietud y la soledad. Asimismo hallará una casa como no hay otra en la faz de la tierra. (Mienten los que declaran que en Egipto hay una parecida.[4]) Hasta mis detractores admiten que no hay un solo mueble en la casa. Otra especie ridícula es que yo, Asterión, soy un prisionero. ¿Repetiré que no hay una puerta cerrada, añadiré que ho hay una cerradura? Por lo demás, algún atardecer he pisado la calle; si antes de la noche volví, lo hice por el temor que me infundieron las caras de la plebe, caras descoloridas y aplanadas, como la mano abierta. Ya se había puesto el sol, pero el desvalido llanto de un niño y las toscas plegarias de la grey dijeron que me habían reconocido. La gente oraba, huía, se prosternaba; unos se encaramaban al estilóbato del templo de las Hachas, otros juntaban piedras. Alguno, cro, se ocultó bajo el mar. No en vano fue una reina mi madre; no puedo confundirme con el vulgo, aunque mi modestia lo quiera.
El hecho es que soy único. No me interesa lo que un hombre pueda trasmitir a otros hombres; como el filósofo, pienso que nada es comunicable por el arte de la escritura. Las enojosas y triviales minucias no tienen cabida en mi espíritu, que está capacitado para lo grande; jamás he retenido la diferencia entre una letra y otra. Cierta impaciencia generosa no ha consentido que yo aprndiera a leer. A veces lo deploro, porque las noches y los días son largos.
Claro que no me faltan distacciones. Semejante al carnero que va a embestir, corro por las galerías de piedra hasta rodar al suel, mareado. Me agazapo a la sombra de un aljibe o a la vuelta de un corredor y juego a que me buscan. Hay azoteas desde las que me dejo caer, hasta ensangrentarme. A cualquier hora puedo jugar a estar dormido, con los ojos cerrados y la respiración poderosa. (A veces me duermo realmente, a veces ha cambiado el color del día cuando he abierto los ojos.) Pero de tantos juegos el que prefiero es el de otro Asterión [5]. Finjo que viene a visitarme y que yo le muestro la casa. Con grandes reverencias le digo: Ahora volvemos a la encrucijada anterior o Ahora desembocamos en otro patio o Bien decía yo que te gustaría la canaleta o Ahora verás una cisterna que se llenó de arena o Ya verás cómo el sótano se bifurca. A veces me equivoco y nos reímos buenamente los dos.
No sólo he imaginado eso juegos, también he meditado sobre la casa. Todas las partes de la casa están muchas veces, cualquier lugar es otro lugar. No hay un aljibe, un patio, un abrevadero, un pesebre; son catorce [son infinitos] los pesebres, abrevaderos, patios, aljibes, la casa es del tamaño del mundo; mejor dicho, es el mundo. Sin embargo, a fuerza de fatigar patios con un aljibe y polvorientas galerías de piedra gris, he alcanzado la calle y he visto el templo de las Hachas [6] y el mar. Eso no lo entendí hasta que una visión de la noche me reveló que también son catorce [son infinitos] los mares y los templos. Todo está muchas veces, catorce veces, pero dos cosas hay en el mundo que parecen estar una sola vez: arriba, el intrincado sol; abajo, Asterión. Quizá yo he creado las estrellas y el sol y la enorme casa, pero ya no me acuerdo.
Cada nueve años entran en la casa nueve hombres para que yo los libere de todo mal. Oigo sus pasos o su voz en el fondo de las galerías de piedra y corro alegremente a buscarlos. La ceremonia dura pocos minutos. Uno tras otro caen sin que yo me ensangriente las manos. Donde cayeron, quedan, y los cadáveres ayudan a distinguir una galería de las otras. Ignoro quiénes son, pero sé que uno de ellos profetizó, en la hora de su muerte, que alguna vez llegaría mi redentor. [7] Desde entonces no me duele la soledad, porque sé que vive mi redeentor y al fin se levantará sobre el polvo. Si mi oído alcanzara los rumores del mundo, yo percibiría sus pasos. Ojalá me lleve a un lugar con menos galerías y menos puertas. ¿Cómo será mi redentor?, me pregunto. ¿Será un toro o un hombre? ¿Será tal vez un toro con cara de hombre? ¿O será como yo?
El sol de la mañana reverberó en la espada de bronce [8]. Ya no quedaba ni un vestigio de sangre.
-¿Lo creerás, Ariadna? -dijo Teseo-. El minotauro apenas se defendió.
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[1] Aquellos que ya habíamos leído la Bioblioteca de Apolodoro (un compendio de mitología griega) o alguna obra similar, no tuvimos ninguna sorpresa al leer el cuento de Borges. En efecto, el nombre original del minotauro, dado por la madre que fue la única que lo quiso, fue Asterión o Asterio, que viene del griego aster (estrella).
[2] Obviamente, se refiere al laberinto en el cual Minos - el padrastro del minotauro - encerró al monstruo. Este laberinto era famosísimo en la época clásica: tanto, que en una de las paredes de Pompeya se encontró un dibujo que lo representaba, probablemente hecho por algún estudiante aplicado. Este laberinto fue encargado a Dédalo, un arquitecto sabio, que tras idearlo fue encerrado en él para evitar que divulgara sus planos. Es conocida la historia de cómo Dédalo escapó, junto con Ícaro: fabricando alas. Pero esa es otra historia.
[3] El dato es cierto. Los laberintos, para ser propiamente tales, deben ser de fácil acceso. Lo novedoso es considerar que el minotauro lo sabe. Históricamente se lo consideró como carente de razón. Es muy común en Borges el intento de redimir a figuras tradicionalmente despreciadas.
[4] En realidad, no mienten. Y de hecho, se dice que el laberinto de Creta es una copia del egipcio. Ahora es conocido como Hawara
[5] El Otro suele ser uno de los temas predilectos de Borges. Incluso tiene un cuento homónimo. Otros temas clásicos son el laberinto, el infinito, el espejo, el destino. Aquí se tratan varios.
[6] Muchas veces se ha propuesto que el mismo templo de las hachas sea el considerado como laberinto. Aquí Borges propone una solución diferente. En las isla, tanto el toro como las dos hachas cruzadas eran símbolos religiosos; esto no sólo en la mitología, si no que históricamente. Por ello tiene sentido que unas líneas después Asterión crea que es Dios. No es una mala hipótesis, si la figura del toro era reverenciada en toda Creta.
[7] El famoso Otro.
[8] Efectivamente, nos encontramos en la edad de Bronce (1700-800 aC).
Publicado por Malena a las 11:15 AM 18 comentarios Enlaces a esta entrada
Los zombies y la filosofía
16 febrero 2009
David Charlmers acuñó el concepto de zombie filosófico para referirse, de materia hipotética, a un individuo que a pesar de ser en todo como un ser humano, no posee conciencia de sí o qualia. El intento de Chalmers es el de refutar al materialismo. Un cuerpo excatamente igual a un cuerpo humano, que se comporta exactamente igual a un ser humano, ¿es un ser humano? Podemos darle comida a este zombie y la comerá con gusto; sin embargo, no sentirá su sabor o disfrutará con ella, aunque actuará como si lo hiciera. Podemos pincharlo y gritará de dolor, pero en realidad no sentirá dolor.
La respuesta de Chalmers es obvia, yestá adelantada desde el momento en que le niega a nuestro personaje el título de humano y le regala el de zombie. Obviamente no es una persona, nos responderá, porque el parecer es distinto al ser, porque no basta con actuar como si nos doliera para que haya efectivamente dolor.
Y aunque este blog se vaya convirtiendo en "Instrucciones para el Lector de Filosofía", es inevitable que ahora se venga una reformulación de los términos chalmerianos y una búsqueda de sus bases argumentales. El argumento de Chalmers parece sólido y es divertido. La mayoría de la gente lo aceptaría sin ponerlo en duda. Pero como ya nos enseñó Descartes, a quien mencionaremos más adelante, o nuestro buen Russell, poner en duda lo obvio es una de las mayores enseñanzas de la filosofía. Y el único modo de aprender. Si Chalmers nos quiere decir que parecer y ser son dos cosas distintas, entonces no nos dejemos engañar por la apariencia de su argumento.
¿Por qué no son lo mismo? Ningún observador podría distinguirlos; esa es nuestra primera pista. Ningún médico o psicólogo podrían decir que nuestro zombie no es un ser humano - en el supuesto de que el zombie de Chalmers esté tan bien entrenado que pudiera fingir un inconciente. Pareciera que hay un salto categorial entre este zombie y un humano; un plano distinto de la realidad al cual nuestro zombie no puede acceder.
Y es que el único modo que tenemos de acceder a la realidad es a través de los sentidos, y los sentidos a veces no alcanzan para poder distinguir entre el ser y el parecer.
Hay varias otras maneras de dar la misma argumentación - y ya se han dado. Por ejemplo, póngase por caso que yo los sometiera a ustedes a un experimento en el cual activo determinadas neuronas, logrando que ustedes crean ver, sentir, tocar, oler, etc, una mesa. Muchos estarían de acuerdo en afirmar que esa mesa que ven no es real. Sin embargo, si logro someterlos a ustedes y a todos sus conocidos a este experimento sin que ustedes se den cuenta, la existencia efectiva del objeto no sería puesta en duda.
En última instancia, todo vuelve hacia el genio maligno que René Descartes postuló hace ya varios siglos. El genio me hace creer en un mundo que no está efectivamente allí; pero yo, como pobre humano, sólo puedo creer que es verdadero porque es lo que mis sentidos me dicen.
¿Cómo puedo escapar de este engaño total al que estoy sometido? Recordando que las esencias no pueden ser afectadas por el genio; aunque la mesa que creo tocar no esté realmente allí, 2+2 es igual a 4 en este universo y en todos, y el genio no puede hacer que yo dude de esto. (Para poder poner esto en duda necesito a alguien más fuerte que el genio maligno: el dios engañador, como les conté en esta entrada)
¿Ven lo que está en el fondo de la argumentación de Chalmers, ahí agazapado, esperando para salir cuando nosotros le demos la espalda distraídamente? ¡Descartes! ¡Alma y materia! ¡Dualismo cartesiano! ¡Platonismo! ¡Un mundo de ideas distinto y superior a un mundo de cuerpos!
Hay algo más que el mundo estrictamente físico, y el zombie no puede acceder allí. Los humanos participamos de algo que el zombie no. ¿Ideas? ¿Alma? ¿Psique? El nombre es irrelevante. Lo importante es que no se han formado en el mundo físico y no dependen de él, porque si no nuestro zombie podría tenerlas.
¡Es escandaloso! Nadie puede admitir ser cartesiano sin un poco de pudor en estos días. Y sin embargo, allí está, la semilla del dualismo, en un argumento re contra contemporáneo.
Tal vez la culpa no sea enteramente de Chalmers, porque nuestro zombie cotidiano, el que pulula las películas de clase B, el protagonista de fiestas de halloween, el disfraz preferido por una amable servidora, es en realidad una reformulación del dualismo cartesiano. Una prueba de que el común de las personas seguimos pensando como hace quinientos años y es poco probable que lo cambiemos de aquí a un tiempo.
En realidad quiero darle más lugar a esto, así que seré breve. En pocas palabras, el zombie es una creación del vudú. Es una persona que tiene la apariencia de muerta, a la cual un hechicero le ha quitado toda la voluntad para controlar su cuerpo. Es como si pusiéramos la mente a dormir y manejamos lo que queda.
En el cine, esta idea está presente desde hace mucho. Desde El gabinete del Doctor Caligari, que yo recuerde. Las películas propiamente dichas de zombies no tardarían mucho más en aparecer, con todos los clásicos del género: entre otras, que no hay hechicero, sino que los muertos vuelven espontáneamente a la vida en números incalculables.
Pero este zombie de las películas no es muy distinto al zombie chalmeriano. Cuando hay un brujo que controla a un muerto, una maldición que hace volver a la vida o un satélite que orbita Venus (sic, veáse: "la noche de los muertos vivos"), lo que filosóficamente ocurre es que tenemos un cuerpo humano que se ha quedado sin alma o sin mente; el comportamiento será el de el que los controla (White Zombie), el de un animal carnívoro y torpe (La noche de los muertos vivos) o el de un depredador bien preparado (28 días después).
Pero en todos los ejemplos queda claro el dualismo ontológico. Si no hay alma, el cuerpo será cáscara vacía - Platón- para poner una voluntad nueva, o se reducirá al estadio de un animal - como planteó Descartes.
Afortunadamente para todos aquellos que, como yo, no creen en el dualismo cartesiano, los zombies no existen y, tal como están planteados por el cine, no podrán existir jamás. Cuerpo y mente son dos caras de una misma moneda, una división útil para el sentido común, pero irreales en el mundo efectivo.
Guardemos la escopeta y el botiquín para la próxima película de terror.
Pero, por supuesto, esto no es una crítica a los zombies, de los que me declaro ferviente fanática, sino simplemente de nuestras categorías de pensamiento, que siguen atrasadísimas con respecto a los avances en filosofía de la mente.
Les debo para uno de estos días una entrada más detallada acerca de la génesis de los zombies en el cine. Por el momento los dejo; esto se me alargó muchísimo.
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en Baires
03 febrero 2009
No puedo actualizar.
Estoy muy ocupada yendo a ver obras de teatro, espectáculos cirquenses y escritores hablando en librerías.
www.festivales.gob.ar
Para tranquilizar nuestras conciencias, no digamos que Macri está haciendo algo bien, y convengamos en que "Gobierno de la Ciudad" incluye a mucha gente que no es del PRO.
Si tienen ganas de cruzarme, no faltaré a ninguna de las obras de teatro.
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Dr. McNinja
28 enero 2009
El Dr. McNinja es, como su nombre lo indica, un ninja que también es médico. Como todo ninja, tiene velocidad y agilidad sobrehumana. También tiene fuerza extraodinaria, pero él mismo reconoce que (como todos sabemos) la fuerza proviene de ser médico, no de ser un ninja. Estudió medicina bajo el tutelaje del clon de Benjamin Franklin, la persona más vieja del mundo después de Drácula, y la única que ha engañado a la muerte dos veces.
Su secretaria en la consulta médica es un gorila; su ayudante en la lucha contra el crimen es Gordito, un mexicano de 12 años que puede hacer que su bigote crezca con la fuerza de su voluntad.
Sus principales problemas son los que la práctica de la medicina le ocasiona a su esencia ninja: Dr. McNinja cura de día y daña de noche. Asimismo, su familia - compuesta por papá ninja, mamá ninja y hermanito ninja - no apoya su carrera.
Ahora que ya lo saben, no tienen excusa para no leer.
Les dejo un preview (dos links).Como pueden ver, es probablemente uno de los webcomics con mejor calidad ilustrativa del mercado. Las historias son autoconclusivas, pero largas - llegan hasta las sesenta páginas -, acercándolo a la novela gráfica más que al webcomic. De hecho, lo que lo vuelve mi favorito es que comparte toda la calidad pictórica y narrativa del cómic tradicional con el humor bizarro de la web.
http://drmcninja.com
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Rousseau
25 enero 2009
Acabo de dejar este fragmento de Rousseau como comentario en otro blog, y me pareció lo suficientemente grosso como para compartirlo también con ustedes.
Rousseau nos está hablando, en el Discurso sobre el origen y los fundamentos de la desigualdad entre los hombres, sobre lo que es característico de la especie humana por naturaleza y lo que le ha dado la cultura. Aprovecha para criticar a otros autores por haber creído que determinados rasgos que sólo obtenemos por la socialización - el amor, la palabra - son naturales.
Es en este momento donde hace una nota para comentar que es posible que haya humanos mucho menos socializados de lo que se cree. Rousseau se basa en relatos de viajes, que eran muy comunes en su época: generalmente hablan de viajes a África o a la India, hechos por comerciantes más o menos cultos: por experiencia les digo que son algunos de los libros más divertidos y delirantes que van a encontrar. Imagínense el calibre de las descripciones sobre un orangután que daría un comerciante francés del siglo XVIII. Teniendo en cuenta eso, la confusión de Rousseau es bastante perdonable, y hasta pintoresca.
(...) Todas estas observaciones sobre las variedades que mil causas pueden producir y han, en efecto, producido en la especie humana, hácenme dudar si ciertos animales parecidos al hombre, tomados por los viajeros por bestias sin detenido examen o a causa de algunas diferencias notables en la conformación exterior, o únicamente porque estos animales no hablaran, no serían en realidad verdaderos hombres salvajes cuya raza, dispersada antiguamente en los bosques, no había tenido ocasión de desarrollar ninguna de sus facultades virtuales ni adquirir ningún grado de perfección, encontrándose todavía en su estado primitivo.
Pongamos un ejemplo de lo que digo. "Hay, dice el traductor de la Historia de los viajes, en el reino del Congo, una cantidad de esos grandes animales que se designan con el nombre de orangutanes en las Indias Orientales y que participan por mitad de la especie humana y de los babuinos. Battel refiere que en las selvas de Mayomba, en el reino de Loango, se ven dos especies de monstruos llamados pongos los más grandes y eniocos los más pequeños. Los primeros tienen un parecido exacto con el hombre, pero son mucho más gruesos y de más alta talla. Tienen el mismo rostro humano, pero con los ojos más hundidos. No tienen pelos ni en las manos, ni en las mejillas, ni en las orejas pero sí en las cejas, en donde los tienen muy largos. (...) Los negros que atraviesan las selvas tienen la costumbre de encender fuego durante la noche, y han observado que en la mañana, al marcharse ellos, los pongos ocupan el puesto alrededor del fuego de donde se retiran hasta tanto no está extinto, pues aunque tienen mucha habilidad, no poseen la suficiente para saber alimentarlo trayendo y echándole leña. (...) No se puede coger jamás pongos vivos, porque, son tan robustos que diez hombres no bastarían para detener y apoderarse de uno"
"Drapper confirma que el reino del Congo está lleno de estos animales que en las Indias llevan el nombre de orangutanes es decir, habitantes de los bosques, y que los africanos llaman quojas-morros. Esta bestia, dice, es tan semejante al hombre, que algunos viajeros han llegado hasta creer que fuese el fruto de relaciones entre una mujer y un mono, quimera que los negros mismos rechazan. (...) Los negros cuentan extraños episodios de este animal: aseguran que no solamente fuerza a las mujeres y a las niñas, sino que se atreve a atacar a los hombres armados. En una palabra, hay muchas probabilidades de que sea éste el sátiro de los antiguos. Merolla hace referencia, sin duda, a estos animales cuándo nos relata que los negros cogen a veces en sus cacerías hombres y mujeres salvajes".
(...) ateniéndonos a las relaciones precedentes, encuéntrase en la descripción de estos pretendidos monstruos semejanzas asombrosas con la especie humana y diferencias más pequeñas que las que podrían señalarse de hombre a hombre. No se ven en estos pasajes las razones en las cuales sus autores se fundan para negar a los animales en cuestión el nombre de hombres salvajes, pero es fácil conjeturar que ello sea a causa de su estupidez y también porque no hablan; razones débiles para aquellos que saben que aunque el órgano de la palabra sea natural al hombre, no lo es, sin embargo, la palabra en sí misma, y para los que conozcan hasta qué punto su perfectibilidad puede haber elevado al hombre civilizado por encima de su estado primitivo. El corto número de líneas que contienen estas descripciones puede servirnos para juzgar cómo estos animales han sido mal observados y con qué prejuicios han sido vistos. (...)
Cualquiera que fuese, está bien demostrado que el mono no es una variedad del hombre, no solamente porque está privado de la facultad de hablar, sino porque sobre todo se sabe de manera cierta que su especie carece de la de perfeccionarse, que es la característica que distingue a la especie humana: investigaciones éstas que no parecen haber sido hechas sobre los pongos y orangutanes con bastante cuidado para poder sacar la misma conclusión. Habría, con todo, un momento solemne si el orangután u otros pertenecieran a la especie humana, pues los más toscos observadores podrían asegurarse de ello hasta la demostración (...) Nuestros viajeros convierten sin miramiento en bestias con el nombre de pongos, mandrills y orangutanes, los mismos seres que bajo el nombre de sátiros, faunos y silvanos, los antiguos transformaban en divinidades. Tal vez, después de investigaciones más exactas, se descubrirá que no son bestias ni dioses, sino hombres.
Las pintorescas descripciones, como dije, disculpan el equívoco a Rousseau. Nótese que también el autor cree que los pongos y los orangutanes son distintos animales; en realidad son el mismo. Creo que tal vez sea confuso el hecho de que en estas épocas no se creía que los orangutanos pertenecieran a la misma familia que los monos: recuerden aquella línea en que dice que "está bien demostrado que el mono no es una variedad del hombre" pero que las mismas investigaciones "no parecen haber sido hechas sobre los pongos y orangutanes con bastante cuidado para poder sacar la misma conclusión".
Publicado por Malena a las 3:09 PM 10 comentarios Enlaces a esta entrada
Ahoy, ahoy, ahoy
22 enero 2009

Publicado por Malena a las 1:04 PM 17 comentarios Enlaces a esta entrada
Chindogu
20 enero 2009
Son unas cosillas que se han puesto de moda en Japón y en el resto del mundo. En contra de la tendencia creciente a ser cada vez más productivo y útil, ha sido siempre la filosofía oriental uno de los principales refugios para la contemplación ociosa, la meditación o simplemente la tranquilidad.
Recordemos a todo el desarrollo filosófico posterior al siglo XVIII y veremos la importancia que tiene el trabajo como fuerza productiva. Goethe dirá que lógos ya no puede traducirse, como en la biblia antigua, por verbo. El término que elige es "acción": el principio fundacional del mundo moderno y contemporáneo es el sujeto como motor del movimiento. Kant nos dirá que el conocimiento no es contemplación: el sujeto debe agregar algo, debe moldear la percepción y hacerla propia en este movimiento. Locke y Hegel están de acuerdo en que la propiedad se fundamenta en el trabajo; al agregarle mi trabajo a esta materia prima le he dado algo de mí, la he vuelto una parte mía. Marx también pone el fundamento del hombre en el trabajo, pero en el trabajo productivo, donde lo realizado es parte de sí. Separar al productor de la producción es un modo de alienar. Podríamos también pensar en cómo el hombre se considera a sí mismo. En la época medieval, éramos criaturas, es decir, seres creados. A partir de la modernidad seremos sujetos, que viene a ser lo que está puesto por debajo, el fundamento de los ob-jetos.
El Chindogu alimenta este espíritu. Lo que se pretende es que construyamos algo, con nuestras propias manos. Pero debe ser un objeto completamente inútil: el objetivo está en la producción y no en lo producido. Asimismo, quitarle la utilidad es un modo de oponerse al comercio y al consumismo; revertir el axioma neoliberal de consumo, luego soy. [*]
Hemos creado y producido algo, pero no lo hemos hecho porque lo necesitábamos ni porque nos dará algún beneficio (si se vende, deja de ser Chindogu). Lo hemos hecho para transformarnos en creadores - dejar de ser criaturas. ¿Qué nos diferencia de aquel hombrecillo medieval si no somos nada más de lo que compramos? No nos hemos producido a nosotros mismos a través de nuestro trabajo, sino que hemos sido creados por otro - el impersonal de Heidegger, el capital de Marx. Hacer algo es también hacerse a uno mismo, reflexionaríamos con la mirada fija en nuestro chindogu. Tal vez allí se encuentre el secreto del arte.
Link y otro link.
[*] Un tema del que tengo ganas de ocuparme desde hace mucho. Ya veré si lo hago.
Publicado por Malena a las 11:23 AM 11 comentarios Enlaces a esta entrada
Feliz Cumpleaños
13 enero 2009
Emilio mira, observa, analiza, mide, ojea, examina. Emilio decide, suspira, piensa, reflexiona, decide otra vez, lo anuncia, se sienta, se arrepiente, suspira. Emilio regresa, sopesa, vigila, espía, avista, escudriña, inspecciona, se para, se abstiene. Emilio pregunta, duda, inquiere, indaga, averigua, revisa, escruta, estudia, se sienta. Emilio quiere, pero no puede. Emilio intenta, se detiene, se mueve y se para. Emilio habla, se interrumpe, suspira, se aleja. Emilio calla y piensa. Emilio calla y sólo hay silencio. Emilio vuelve, se relaja, sonríe. Emilio sonríe y todo es esperanza. Emilio ama, e inventa el amor.
(no te enojes, pero esta foto era demasiado buena como para no ponerla)
Publicado por Malena a las 12:01 AM 6 comentarios Enlaces a esta entrada
Silogística
10 enero 2009
Pensé que iba a dejar de lado las entradas filosóficas por un tiempo, pero les juro que no puedo. Estuve luchando con las ganas de decirles esto durante todo el día. Es irresistible. Todos ustedes deberían pensar en estas cosas. No entiendo cómo se puede estar vivo sin preocuparse por estas boludeces que a mí me desvelan. Qué se yo. Perdónperdónperdón.
Aristóteles, además de irse convirtiendo de a poco en uno de mis archienemigos filosóficos, hizo otras muchas cosas. Nos habló de física, de anatomía, de política, de estética e incluso, unas pocas veces, de filosofía. Y debo reconocer que muchas veces lo hizo bien.
El Giro Lingüístico es el nombre bonito con el cual se intenta definir al hecho de que en el siglo XX los filósofos se quedaron sin excusas para robar, después de que todas las demás ciencias habían cortado su porción de la torta y se habían tomado el palo. Digamos que habían quedado solas en el salón de fiestas la lingüística y la filosofía, con una sola porción de torta. La filosofía miró a la lingüística con cara de buenita y se repartieron la última parte en dos. Claro, la filosofía se robó la parte de arriba, la que tiene dulce de leche y crema y las velitas y a la lingüística le quedó solamente la masa seca. ¡LOL KB! le dijo la filosofía, y salió corriendo. Y desde ese día, la gran parte de los filósofos actuales sólo hablan de lenguaje, y le dicen "el giro lingüístico", para no decir "el último resquicio que nos queda para seguir vendiendo libros". [1]
Pero aunque nuestros contemporáneos se sientan originales por ello, lo cierto es que la mayoría de las veces Aristóteles nos habla pura y exclusivamente de lenguaje, y para mí la mejor manera de leerlo es recordando que para él, lenguaje y mundo son una y la misma cosa - (en corte analítico, señor Wittgestein [2]). Su lógica y su ontología son un espejo. De hecho, muchas veces justifica afirmaciones acerca del mundo diciendo "Y es por eso que a tal cosa se le dice X", en la ingenua creencia de que decimos lo que efectivamente sucede; y en la más ingenua creencia de que podríamos llegar a conocer el mundo analizando nuestro discurso.
¿Recuerdan algo de lógica aristotélica del secundario? Es la conocida fórmula del silogismo. [3]
Todos los hombres son mortales
Sócrates es un hombre
> Sócrates es mortal.
Todos los hombres son mortales.
Algunos hombres son rubios.
> Algunos rubios son mortales.
... y así.
Pero, como ya pueden ir adivinando, si confundimos el mundo con nuestro lenguaje, y si confundimos nuestra lingüística con nuestra lógica, los problemas no tardan en aparecer. Tengamos en cuenta que la mayoría de la gramática que nosotros estudiamos en la primaria no se desarrolló cabalmente hasta la edad media [4]. Cuando Aristóteles nos habla de lenguaje, no está exponiendo cosas ya sabidas y obvias: está descubriendo, está analizando algo que nunca antes había sido objeto de reflexión, está argumentando.
Hasta bien entrado el siglo XIX, la lógica aristotélica era la única que se conocía y se utilizaba. Pero los problemas a los que nos puede llevar son bastante evidentes, una vez que nos los han explicado. Supongamos que Carlos y María se aman, que Juan y Estela se aman y que Rigoberto y Gertrudis se aman. Si podemos probar que todos ellos son personas, nuestra conclusión obvia es que algunas parejas se aman, o que algunas personas se aman. Siendo un razonamiento tan simple, que cualquier niño podría realizar, la lógica aristotélica debería reflejarlo, ¿no?
Pues no. Este no es el lugar para extenderme sobre el silogismo aristotélico, pero como habrán podido apreciar en los ejemplos, los juicos que se utilizan sólo son de la manera A es B; las variables que podemos insertar son: Todo A es B, Algún A es B, Ningún A es B, Algún A es no B.
¿Cómo podemos representar "Carlos y María se aman" bajo esta forma? Forzando la interpretación, podríamos decir que Carlos y María son pareja, pero esto no es lo que queremos decir. Que Carlos y María se aman significa que entre ellos hay una relación, similar a la que habría si se odiaran, si vivieran a tres cuadras, si los dos tuvieran un perro. Lo que importa es que hay un factor x, como el amor, que media entre ambos; y la lógica aristotélica no puede siquiera representar esto; mucho menos trabajar a modo deductivo con algo así.
El problema de la representación de relaciones se solucionó con el desarrollo de la lógica de predicados. Pero lo que a mí me interesa es hacerles notar cómo nuestra concepción del lenguaje y del mundo van necesariamente de la mano, al punto que es difícil o imposible decidir cuál determina a cuál. ¿Hablamos de determinada manera porque percibimos el mundo de determinada manera? ¿O percibimos el mundo de cierto modo porque nuestro lenguaje nos enseña a verlo así? Esa es una de las mayores preguntas del giro lingüístico. Es una lástima que Aristóteles nunca se lo preguntó.
¿De qué estoy hablando?
Cuando Aristóteles nos habla de su ontología [5] no puede escapar a la división Sustancia / Accidente, que se mantuvo intachable hasta hace muy poco.
Aclaremos: lo que me hace ser Malena Rey (lo que sea que eso sea) es mi sustancia o mi esencia. Mi color de pelo, mi color de ojos, mi altura, la cicatriz que tengo en un dedo, el lunar que tengo en mi nariz, son accidentes. Podrían no estar y yo no dejaría de ser Malena Rey.
A primera vista, esta división parece correcta e intuitiva. Pensemos en el famosísimo ejemplo de la cera que nos proporciona Descartes, que lleva este planteo a sus últimas consecuencias. La cera de abeja tiene una dureza característica, un olor, una forma determinada. Acerquémosla al fuego y veamos como se vuelve líquida, su forma desaparece, su olor cambia. Sin embargo es, indudablemente, la misma cera. Todos sus accidentes han cambiado: todo lo que percibimos con los sentidos ha dejado de ser. Pero no nos cabe duda de que hay algo que permanece; si sigue siendo cera, será porque su sustancia, su esencia, no ha variado.
Es fácil ver como la lógica aristotélica y la ontología aristotélica van de la mano. Todo A es B; todo sujeto tiene un predicado; de toda sustancia se puede predicar un accidente.
Si la lógica aristotélica es incapaz de hablar de relaciones, es porque está anclada en la ontología de la sustacia y el accidente, que centraliza a la esencia y pone a lo demás como accesorio. Y si la ontología aristotélica es incapaz de percibir las cosas de otro modo que como muchas esencias inmateriales y permanentes, es porque no tiene modo de hablar del mundo que los silogismos.
Así como podemos refutar la lógica aristotélica, hay muchos modos de cuestionar su ontología, sin refutarla, pero al menos forzándola a extenderse.
Supongamos que tengo un auto. Ontología básica: una esencia o sustancia y muchos accidentes. Nadie duda de que si le cambio el color - accidente - seguirá siendo un auto. ¿Qué es lo que lo hace ser auto? Tal vez sea el hecho de que puede transportar gente y se mueve por sus propios medios. ¿Qué pasa si le saco el motor? Por lo menos nos pondrá en problemas llamarlo auto-móvil (que se mueve a sí mismo). ¿Seguirá siendo un auto? Supongamos que le saco la bujía [6]. Tenemos un auto, nadie lo duda, pero sin la accidental bujía. Sigamos sacando cosas. ¿En qué momento deja de ser un auto?
Esto que les digo es una versión contemporánea de una aporía antiquísima. ¿Cómo se soluciona? ¿Cómo decidimos qué parte del auto lo hace ser auto y qué parte es accidental?
Como la mayoría de las aporías, ésta se produce cuando hay algo falso que esta operando en la base de manera imperceptible. En este caso, yo estoy muy dispuesta a afirmar que lo que falla es una falsa concepción del mundo que se basa en la diferenciación entre sustancia y accidente. No hay tal cosa como la esencia de un auto.
Y aquí podemos probar como la lógica y la ontología van de la mano. Habíamos dicho que la lógica silogística no puede enfrentar, entre otras cosas, a las relaciones. Nuestra consecuencia será que la ontología clásica también tiene problemas a la hora de hablar de relaciones.
Una buena manera de definir un auto sería como un sistema; esto es, un conjunto de elementos interrelacionados de tal manera que, aunque cada uno cumpla una función particular, el conjunto logra un objetivo distinto. Es fácil ver que un sistema es entonces, entre otras cosas, un montón de relaciones. ¿Cómo podría la lógica silogística analizarlo de manera acabada? ¿Y cómo nosotros podríamos considerarlo como lo que efectivamente es si seguimos tratando de encontrarle lo esencial y lo accidental? En un sistema no hay cosas que estén de más; todo es necesario para cumplir una función. Piensen en una lapicera bic. ¿Hay algo que podría no estar? ¡No! Cosas a primera vista inútiles como el agujerito del medio, el capuchón o la marca no estarían puestas si la empresa no hubiese juzgado que eran necesarias. Hay funciones menos vitales que otras, pero para el desarrollo óptimo de los objetivos del sistema, todo debería estar. La mayor parte de los entes del mundo funcionan de la misma manera (con la posible excepción de nuestro apéndice). Ver el mundo como un conjunto de relaciones nos ayuda a comprenderlo de manera más cabal, y de paso, ahorrarnos algunas aporías. Pero, en este post al menos, no hubiéramos podido hacerlo si antes no hubiésemos recorrido nuestra manera de hablar.
Viendo - toscamente - su desarrollo histórico, creo que salta a la vista la relación que hay entre nuestra lógica, es decir, nuestro análisis del discurso y nuestro modo de razonar, y nuestra ontología, nuestro modo de ver el mundo. Lo que no es tan fácil de decidir es por qué están relacionados o de qué manera exacta. Pero ese es tema para los fílósofos...
[1] Estoy siendo un poco irónica. El giro lingüístico tiene algunas pocas cosas decentes.
[2] Cada vez que hablo de análisis sin mencionar a Wittgestein me siento mal. Es como que siento que me está leyendo y se agarra la cabeza del horror. Por eso esas aclaraciones.
[3] Y como es del tiempo de ñaupa, digo, de Aristóteles, una buena manera de reconocer al que quiere fingirse intelectual sin serlo es cuando utiliza una frase del tipo "El silogismo que usa tal...".
[4] De hecho, la gramática se estudiaba junto con la lógica aristotélica y eran parte de los estudios superiores. Hay otras tantas cosas que estudiamos en la primaria, que nos parecen sencillísimas pero que se descubrieron hace relativamente poco; entre otras, la axiomatización acabada de la geometría euclidiana, el análisis gramatical de las oraciones, el circuito del discurso (emisor, mensaje, receptor, etc).
[5] A grosso modo, el estudio de los entes, de las cosas que efectivamente son, para tratar de dilucidar qué las hace ser.
[6] Por supuesto que no tengo ni la más mínima idea de lo que es una bujía. Pero sí sé que está adentro del auto, y es una buena manera de fingir que puedo hablar de mecánica. Es como decir páncreas cuando hablamos de anatomía. Ni siquiera sé dónde queda el páncreas ni lo que hace; pero pronunciar la palabra cada tanto suma puntos de intelectualidad.
[7] ¡Lector distraído! Eran Carlos y María.
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Mendoza
07 enero 2009
Que conste que solamente en mi provincia el hombre araña asalta gente.
El periodismo me intriga cada vez más por la franca decadencia del oficio. Nadie sabe en qué están pensando los periodistas y editores cuando dejan pasar errores de ortografía, cuando equivocan el nombre de algún presidente, cuando escriben notas intentando ser graciosos (como ésta) o cuando intentan hacerlas semejantes a una prosa poética (mis favoritas).
Aquí, la nota entera. Les dejo un resumen con los mejores momentos del periodista:
El popular Hombre Araña (Spider-Man, en su voz de origen) apareció en un barrio de San Martín, pero a diferencia de la historieta, donde actúa en favor de los indefensos, en este caso se presentó con un arma en la mano y asaltó a un trabajador, a quien le quitó todo el dinero que llevaba encima.
Otra diferencia con el personaje es que no estaba solo, sino que un cómplice -sin disfraz- que lo esperaba detrás del utilitario de la víctima, actuando de "campana".
Y aunque parezca un cuento, ocurrió, y por suerte la víctima lo pudo contar.
(...)
Sin embargo, muchas horas después, don Pedro y su familia seguían viviendo aquel tiempo de tensión y por todos los medios querían evitar revivir aquella escena, cuando en medio de la "nada" (sin paredes ni edificios de altura) apareció el célebre personaje y si bien eso le llamó la atención, el arma apuntándole lo llenó de temor.
(...)
La versión vernácula hizo su presentación en sociedad a ras del piso y en una zona desolada: el Hombre Araña asaltó a un trabajador y fue noticia.
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Mail.
04 enero 2009
hi,my name is ADRIAN..and I'm from Romania, I saw your profile..and I like U.if u want to get in contact with me,please use yahoo messenger: lalalala@yahoo.com.I'm 37 y old..not married...but i'm looking for my soul.thx ..all the best Adrian
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Comentarios:
1. Si es un fake, es estupendo.
2. Si es en serio, es sencillamente glorioso.
3. ¿Desde cuándo un hombre con las piernas abiertas es sexy?
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