Si creyéramos en Dios, las metafísicas contemporáneas serían mucho más sencillas.
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- Los animales salvajes -continuó el conde- que corren por tierras salvajes no existen realmente, Éste existe, le hemos dado un nombre, sabemos cómo es. Los otros pueden no haber existido; sin embargo, son la inmensa mayoría. La naturaleza es extravagante.
El empresario se echó hacia atrás el gorro forrado de piel, debajo del cual no había ya ni un cabello.
- Se ven mutuamente -dijo.
- Hasta eso se puede discutir - dijo el conde después de una corta pausa -. Estas jirafas, por ejemplo, tienen manchas cuadradas en la piel. Las jirafas, mirándose entre sí, no saben lo que es un cuadrado y, en consecuencia, no lo ven. ¿Se puede decir de ellas que se ven unas a otras?
El empresario miró un momento a la jirafa y luego dijo:
- Dios las ve.
Isak Dinesen - Memorias de África