Oiga Ud.

11 enero 2011

Sr. Benedicto, ¿tengo que recordarle que Ud. es el soberano absoluto del país más dictatorial, retrógrado y machista que existe sobre el planeta, junto con los gobiernos talibanes?

¿Tengo que recordarle que Ud. no tiene ninguna injerencia sobre los asuntos internos de otros países, independientemente de la cantidad de católicos con la que ese país cuente? ¿Que Ud. solamente se dedica a las pobres conciencias de aquellos que decidan someterlas a su juicio, y a nadie mas?
¿Tengo que recordarle que - tristemente - en mi país le hicieron un juicio a un músico que frente a 5.000 personas habló de "prenderse un porrito"? Entonces, ¿cómo espera que nos sintamos cuando Ud., frente a millones y millones, y sabiendo una gran difusión por no sé cuántos medios, nos alienta a que ignoremos nuestro derecho constitucional a una educación laica?

¿Ud. sabe las ganas que tengo yo de enjuiciarlo, por ésta y por diez mil acciones más que demuestran sus criminales intentos por hacernos olvidar cuál es nuestra ley? ¿Y por sistemáticamente ignorar los más elementales derechos a la hora de determinar la política interior en ese paísucho que Ud. regentea?

Benedicto, nosotros no vamos al Vaticano a explicarle a los que allí trabajan que tienen derecho a elegir a sus gobernantes, tener gremios, emplear a mujeres en cargos que tengan alguna autoridad, etc. Te pido que por favor vos no te metas con las constituciones de América Latina, continente que, aunque te cueste creerlo, no es tu patio de atrás.