Empiecen de nuevo, hagan su propia familia, escriban su propia historia.
No se condenen a los errores de sus tatarabuelos. Comentan sus propios errores.
No cumplan los sueños de sus abuelos. Nadie tiene derecho a vivir a través de ustedes.
No hay mayor mentira que hacerle honor a un apellido.
Son ellos los que deberían honrarlos a ustedes. Son ellos los que vivieron para que existamos. Somos nosotros los que tenemos las riendas de nuestra propia historia.
No les debemos el honor. No les debemos nada.
Nos debemos nuestra propia felicidad a nosotros.
Empiecen de nuevo, de la forma que sea.
Vayanse a otra casa, a otro barrio, a otra provincia, a otro país.
O quédense en su casa y decórenla a su propia manera. Tiren abajo las paredes que los molestan. Quemen los muebles viejos. Pinten con sus propios colores.
Sáquense los mandatos como si fuera ropa vieja. Conserven solamente las fotos y arrojen lejos las identidades que no son las suyas.
La historia familiar es nuestra historia.
Escríbanla como se les de la gana y no le pidan permiso a nadie.
Y si al final sienten que han traicionado a su familia, no se preocupen.
Yo voy a estar orgullosa de ustedes.
Empiecen de nuevo, de la forma que sea.
Vayanse a otra casa, a otro barrio, a otra provincia, a otro país.
O quédense en su casa y decórenla a su propia manera. Tiren abajo las paredes que los molestan. Quemen los muebles viejos. Pinten con sus propios colores.
Sáquense los mandatos como si fuera ropa vieja. Conserven solamente las fotos y arrojen lejos las identidades que no son las suyas.
La historia familiar es nuestra historia.
Escríbanla como se les de la gana y no le pidan permiso a nadie.
Y si al final sienten que han traicionado a su familia, no se preocupen.
Yo voy a estar orgullosa de ustedes.