Los zombies y la filosofía

16 febrero 2009


David Charlmers acuñó el concepto de zombie filosófico para referirse, de materia hipotética, a un individuo que a pesar de ser en todo como un ser humano, no posee conciencia de sí o qualia. El intento de Chalmers es el de refutar al materialismo. Un cuerpo excatamente igual a un cuerpo humano, que se comporta exactamente igual a un ser humano, ¿es un ser humano? Podemos darle comida a este zombie y la comerá con gusto; sin embargo, no sentirá su sabor o disfrutará con ella, aunque actuará como si lo hiciera. Podemos pincharlo y gritará de dolor, pero en realidad no sentirá dolor.
La respuesta de Chalmers es obvia, yestá adelantada desde el momento en que le niega a nuestro personaje el título de humano y le regala el de zombie. Obviamente no es una persona, nos responderá, porque el parecer es distinto al ser, porque no basta con actuar como si nos doliera para que haya efectivamente dolor.

Y aunque este blog se vaya convirtiendo en "Instrucciones para el Lector de Filosofía", es inevitable que ahora se venga una reformulación de los términos chalmerianos y una búsqueda de sus bases argumentales. El argumento de Chalmers parece sólido y es divertido. La mayoría de la gente lo aceptaría sin ponerlo en duda. Pero como ya nos enseñó Descartes, a quien mencionaremos más adelante, o nuestro buen Russell, poner en duda lo obvio es una de las mayores enseñanzas de la filosofía. Y el único modo de aprender. Si Chalmers nos quiere decir que parecer y ser son dos cosas distintas, entonces no nos dejemos engañar por la apariencia de su argumento.

¿Por qué no son lo mismo? Ningún observador podría distinguirlos; esa es nuestra primera pista. Ningún médico o psicólogo podrían decir que nuestro zombie no es un ser humano - en el supuesto de que el zombie de Chalmers esté tan bien entrenado que pudiera fingir un inconciente. Pareciera que hay un salto categorial entre este zombie y un humano; un plano distinto de la realidad al cual nuestro zombie no puede acceder.
Y es que el único modo que tenemos de acceder a la realidad es a través de los sentidos, y los sentidos a veces no alcanzan para poder distinguir entre el ser y el parecer.

Hay varias otras maneras de dar la misma argumentación - y ya se han dado. Por ejemplo, póngase por caso que yo los sometiera a ustedes a un experimento en el cual activo determinadas neuronas, logrando que ustedes crean ver, sentir, tocar, oler, etc, una mesa. Muchos estarían de acuerdo en afirmar que esa mesa que ven no es real. Sin embargo, si logro someterlos a ustedes y a todos sus conocidos a este experimento sin que ustedes se den cuenta, la existencia efectiva del objeto no sería puesta en duda.
En última instancia, todo vuelve hacia el genio maligno que René Descartes postuló hace ya varios siglos. El genio me hace creer en un mundo que no está efectivamente allí; pero yo, como pobre humano, sólo puedo creer que es verdadero porque es lo que mis sentidos me dicen.
¿Cómo puedo escapar de este engaño total al que estoy sometido? Recordando que las esencias no pueden ser afectadas por el genio; aunque la mesa que creo tocar no esté realmente allí, 2+2 es igual a 4 en este universo y en todos, y el genio no puede hacer que yo dude de esto. (Para poder poner esto en duda necesito a alguien más fuerte que el genio maligno: el dios engañador, como les conté en esta entrada)

¿Ven lo que está en el fondo de la argumentación de Chalmers, ahí agazapado, esperando para salir cuando nosotros le demos la espalda distraídamente? ¡Descartes! ¡Alma y materia! ¡Dualismo cartesiano! ¡Platonismo! ¡Un mundo de ideas distinto y superior a un mundo de cuerpos!
Hay algo más que el mundo estrictamente físico, y el zombie no puede acceder allí. Los humanos participamos de algo que el zombie no. ¿Ideas? ¿Alma? ¿Psique? El nombre es irrelevante. Lo importante es que no se han formado en el mundo físico y no dependen de él, porque si no nuestro zombie podría tenerlas.
¡Es escandaloso! Nadie puede admitir ser cartesiano sin un poco de pudor en estos días. Y sin embargo, allí está, la semilla del dualismo, en un argumento re contra contemporáneo.


Tal vez la culpa no sea enteramente de Chalmers, porque nuestro zombie cotidiano, el que pulula las películas de clase B, el protagonista de fiestas de halloween, el disfraz preferido por una amable servidora, es en realidad una reformulación del dualismo cartesiano. Una prueba de que el común de las personas seguimos pensando como hace quinientos años y es poco probable que lo cambiemos de aquí a un tiempo.

En realidad quiero darle más lugar a esto, así que seré breve. En pocas palabras, el zombie es una creación del vudú. Es una persona que tiene la apariencia de muerta, a la cual un hechicero le ha quitado toda la voluntad para controlar su cuerpo. Es como si pusiéramos la mente a dormir y manejamos lo que queda.
En el cine, esta idea está presente desde hace mucho. Desde El gabinete del Doctor Caligari, que yo recuerde. Las películas propiamente dichas de zombies no tardarían mucho más en aparecer, con todos los clásicos del género: entre otras, que no hay hechicero, sino que los muertos vuelven espontáneamente a la vida en números incalculables.
Pero este zombie de las películas no es muy distinto al zombie chalmeriano. Cuando hay un brujo que controla a un muerto, una maldición que hace volver a la vida o un satélite que orbita Venus (sic, veáse: "la noche de los muertos vivos"), lo que filosóficamente ocurre es que tenemos un cuerpo humano que se ha quedado sin alma o sin mente; el comportamiento será el de el que los controla (White Zombie), el de un animal carnívoro y torpe (La noche de los muertos vivos) o el de un depredador bien preparado (28 días después).

Pero en todos los ejemplos queda claro el dualismo ontológico. Si no hay alma, el cuerpo será cáscara vacía - Platón- para poner una voluntad nueva, o se reducirá al estadio de un animal - como planteó Descartes.
Afortunadamente para todos aquellos que, como yo, no creen en el dualismo cartesiano, los zombies no existen y, tal como están planteados por el cine, no podrán existir jamás. Cuerpo y mente son dos caras de una misma moneda, una división útil para el sentido común, pero irreales en el mundo efectivo.
Guardemos la escopeta y el botiquín para la próxima película de terror.


Pero, por supuesto, esto no es una crítica a los zombies, de los que me declaro ferviente fanática, sino simplemente de nuestras categorías de pensamiento, que siguen atrasadísimas con respecto a los avances en filosofía de la mente.
Les debo para uno de estos días una entrada más detallada acerca de la génesis de los zombies en el cine. Por el momento los dejo; esto se me alargó muchísimo.

11 comentarios:

Tino dijo...

Los zombies nunca van a existir...



O SI?


http://www.cracked.com/article_15643_5-scientific-reasons-zombie-apocalypse-could-actually-happen.html

Julian dijo...

Juro que estaba por poner ese link ¬¬

P.E.P.E. ® dijo...

zombies...
LOS DE MIS TIEMPOS!!

Godsize dijo...

El zombie que mencionás primero se parece mucho al vampiro de Matheson en Soy Leyenda. Supongo que esto indicaría que tengo una lista de razones que pasaré a exponer. Pero no.

Dark Knight dijo...

Estoy seguro que solo quisiste escribir de esto por que contenía zombies :P
Y un zombie es zombie, por más que puedan hacerlo aparentar conciencia, manejar tareas simplesn, pero nunca va a ser más que un australophitecus parado, sus instintos son básicos.
Y otra cosa, si lograras manipular las neuronas para hacer sentir, tocar, etc. una mesa, creo que puede pasar una de dos cosas, si los sujetos puestos a prueba en el experimento son conscientes de ello colapsarían intentando diferenciar si es real o manipulación. Si no lo saben tendrías un ejercito espectacular.
Suerte.

Elizalde dijo...

Pero, esperá, ¿qué pasó con el zombie? ¿Cómo sé entonces que no sos uno? ¿Le tengo que rezar a algún dios cartesiano para que me ayude a resolverlo?
¿Vos decís que con los sentidos y la construcción de la percepción alcanza para construir un ser humano? Estimada, tocaste un tema que vengo masticando hace meses y que no le puedo encontrar la vuelta.
Muy bueno el post, me dejó con ganas de más!

Malena dijo...

Yo también lo vengo masticando hace mucho sin poder darle la vuelta, Elizalde. Por lo general los filósofos que más respeto, cuando tratan este tema han caído siempre en el solipsismo (o han intentado salir de él con maniobras muy poco agraciadas). Es inevitable:_ si sólo los sentidos me dan informacion del mundo, y los sentidos no me permiten distinguir entre un zombie filosófico y una persona, sólo puedo saber de mí mismo que soy humano. El resto son sólo, por lo que a mí respecta, robots muy bien hechos.
Por lo menos sí sé que no hay nada cualitativamente distinto a un cuerpo que nos vaya a diferenciar del zombie filosófico. Pero sí creo que son diostinguibles.
Es entrada para otro post, que quiero hacer un día de estos. Espero con impaciancia el tuyo así cambiamos comentarios.

Trífido. dijo...

No hacen falta robots. El resto pueden ser simplemente ilusiones muy bien hechas. Si todos tus sentidos son engañados por algun tipo de alucinación o control mental, bien podemos ser la única entidad consciente de si misma en el universo, y estar confundidos por los sentidos que en lugar de percibir nuestro entorno, inundan nuestra psique con imágenes falsas.
Es mas... ¿como podemos saber que el tiempo en realidad transcurre y que el pasado existió, y no es un falso recuerdo insertado en alguna estructura mental que responde a lo que suponemos como memoria? ¿Como sabemos que el aqui y ahora no es lo único que existe y todo lo demas no es mas que un falso recuerdo?
Creo que voy a meditar sobre eso hasta hallar una respuesta convincente o hasta que la vejiga me diga que me levante y vaya al baño.

El Cid Campeador dijo...

che, revisate el mail.

j/e dijo...

A Chalmers lo conocí en un libro de Cristof Koch, que habla sobre la neurobiología de la conciencia. Lo que básicamente entendí de los zombies no es precisamente el dualismo al que te refieres. Hay un monisno no del todo fisicalista que dice que los actos cognitivos están ligados a la materia y son indisolubles, pero que las redes nuerales tiene propiedades que emergen de sus relaciones, y no pueden ser explicadas por las leyes de la física. Esto, me parece, atendiendo a un aporte de la teoría general de sistemas: la emergencia. Las redes neuronales son lo suficientemente complejas como para que sus cualidades no puedan ser explicadas de forma individual más que en su conjunto. El monismo acepta que la materia tiene varios niveles de organización, y la conciencia no es más que una propiedad emergente de uno de estos niveles. Quiero decir, las propiedades químicas del agua no pueden ser explicadas en términos de la fuerza de sus enlaces, peso atómico, masa, etc., porque son cualidades emergentes de esas relaciones físicas.
Lo que entendí de Chalmers sobre el zombie es que este solo percibiría físicamente el dolor, no de forma conciente. Como cuando esquivas un balonazo y no reparas de forma conciente es tu percepción del balón moviéndose hacia ti.

Malena dijo...

j/e, tal vez tengas razón. Pero en este blog no nos preocupa lo que efectiuvamente digan los filósofos, sino lo que digan que pueda ayudarnos a pensar por nosotros mismos. Preferimos la creatividad burlona al enciclopedismo :-)
Muchos saludos y gracias por el aporte.